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f. Fruto de varias especies del género Corylus (conocidos vulgarmente como avellanos), de la familia del abedul (betuláceas).
Se conocen en estado silvestre 15 especies en forma de arbustos deciduos o pequeños árboles con hojas alternas aserradas y generalmente vellosas.
Las flores masculinas y femeninas aparecen antes que las hojas y crecen separadamente en diferentes partes de las ramas. Las flores masculinas brotan en amentos amarillentos, largos y colgantes, cargados de polen, que es transportado por el viento a los pequeños racimos de flores femeninas. Estas consisten en diminutos ovarios con finos estilos rojos protuberantes, rodeados de pequeñas brácteas escamosas.
Después de la fertilización se forma una nucela, rodeada de una envoltura foliácea o cúpula. Generalmente, los frutos crecen agrupados en los extremos de las ramas cortas. En muchas especies, las hojas toman un color rosado y amarillo en el otoño, que produce bellos contrastes en bosques y espesuras.
En América del Norte se conocen tres especies nativas; C. americana, C. cornuta y C. californica. En la C. americana, el involucro foliáceo consiste en dos brácteas distintas o parcialmente unidas, mientras que en la C. cornuta presenta una estructura más tubular.
La especie europea, C. avellana, se caracteriza por presentar la vaina o porción involucral hojosa más corta que el fruto. Entre sus variedades sobresalen la ametllenca, astell, castañera, cuiplá, garrofín, gironella, gironenca, grifoll, grosal, morell, negreta, avellana piñolenca, planeta, ribel, ros y taraneta.
Se conocen en estado silvestre 15 especies en forma de arbustos deciduos o pequeños árboles con hojas alternas aserradas y generalmente vellosas.
Las flores masculinas y femeninas aparecen antes que las hojas y crecen separadamente en diferentes partes de las ramas. Las flores masculinas brotan en amentos amarillentos, largos y colgantes, cargados de polen, que es transportado por el viento a los pequeños racimos de flores femeninas. Estas consisten en diminutos ovarios con finos estilos rojos protuberantes, rodeados de pequeñas brácteas escamosas.
Después de la fertilización se forma una nucela, rodeada de una envoltura foliácea o cúpula. Generalmente, los frutos crecen agrupados en los extremos de las ramas cortas. En muchas especies, las hojas toman un color rosado y amarillo en el otoño, que produce bellos contrastes en bosques y espesuras.
En América del Norte se conocen tres especies nativas; C. americana, C. cornuta y C. californica. En la C. americana, el involucro foliáceo consiste en dos brácteas distintas o parcialmente unidas, mientras que en la C. cornuta presenta una estructura más tubular.
La especie europea, C. avellana, se caracteriza por presentar la vaina o porción involucral hojosa más corta que el fruto. Entre sus variedades sobresalen la ametllenca, astell, castañera, cuiplá, garrofín, gironella, gironenca, grifoll, grosal, morell, negreta, avellana piñolenca, planeta, ribel, ros y taraneta.
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Del color de las avellanas.
Etimología u origen
proviene de la palabra latina nux abellana, "fruto seco de Avella", municipio italiano de la Campania.

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