En el punto donde se encuentra comienza el lago de Maracaibo a estrecharse hacia su boca de salida, por lo que dista bastante poco de Maracaibo, con la que se comunica rápidamente por vapores y veleros.
Su antigua riqueza económica eran la ganadería, los cocotales y las huertas del distrito, pero todo ha sido desplazado por el petróleo, que ha concentrado a la población junto a los campamentos y en la ciudad.
Uno de los taladros, el de La Rosa, se hizo famoso por haber dado un chorro de petróleo con una producción diaria de 11000 barriles durante nueve días.
Los castilletes de la explotación petrolífera se levantan entre las aguas, unidos a tierra por las cañerías conductoras del hidrocarburo.
Una carretera relaciona todos estos campos petrolíferos entre sí y con Altagracia en las bocas del gran lago. Por el interior otra carretera une Cabimas con El Mene y con Quiroz.
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