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Calibrador y compás de calibre son instrumentos utilizados en talleres, laboratorios y estudios para medir o transportar las dimensiones de los objetos.
Un compás de dibujo, que permite trazar círculos regulares y tomar medidas, es un calibrador elemental cuando ambas piernas terminan en punta (compás de puntas secas).
Los compases de calibre suelen estar formados por dos piernas de igual longitud unidas por un fino eje o tornillo que permiten mantener invariable su apertura. Así puede medirse la separación de los extremos por medio de un calibre o regla.
El compás de espesores o de gruesos, de piernas muy encorvadas y puntas vueltas hacia adentro, permite medir diámetros exteriores de barras y cilindros y dimensiones externas de otros objetos.
El compás de interiores, con las puntas curvadas hacia afuera, se utiliza para medir las dimensiones interiores de ranuras, arandelas, cilindros y orificios varios.
El compás combinado, provisto de una pierna recta y otra curvada hacia el interior, sirve para medir y trazar distancias desde un borde y para localizar el punto central de barras, varillas, etc.
Estos compases pueden llevar acoplados calibres o escalas que permitan medir directamente las dimensiones de los objetos. El compás calibrador de rosca consta de una barra graduada de metal con un brazo fijo y otro móvil. Un indicador situado en el brazo móvil barre las divisiones de la escala e indica las dimensiones de la apertura.
Los calibres micrométricos, dotados de muy variadas formas, permiten obtener medidas más exactas.
El micrómetro normal de taller tiene una boca de medición, que es el espacio situado entre un punto fijo y el extremo de un tornillo giratorio soportado por una armazón en forma de U.
El tornillo va roscado a un cilindro fijo o vástago y su movimiento hacia adelante o atrás está regulado por la rotación de un cilindro de mayor diámetro, o manguito, que se ajusta sobre el vástago.
En la mayoría de los modelos el vástago tiene un paso de rosca de medio milímetro y el manguito está dividido en 50 partes iguales, con lo que cada una de estas señales equivale a un avance de 1/100 de milímetro. Acoplando al instrumento un nonio o vernier pueden apreciarse milésimas de milímetro.
Un compás de dibujo, que permite trazar círculos regulares y tomar medidas, es un calibrador elemental cuando ambas piernas terminan en punta (compás de puntas secas).
Los compases de calibre suelen estar formados por dos piernas de igual longitud unidas por un fino eje o tornillo que permiten mantener invariable su apertura. Así puede medirse la separación de los extremos por medio de un calibre o regla.
El compás de espesores o de gruesos, de piernas muy encorvadas y puntas vueltas hacia adentro, permite medir diámetros exteriores de barras y cilindros y dimensiones externas de otros objetos.
El compás de interiores, con las puntas curvadas hacia afuera, se utiliza para medir las dimensiones interiores de ranuras, arandelas, cilindros y orificios varios.
El compás combinado, provisto de una pierna recta y otra curvada hacia el interior, sirve para medir y trazar distancias desde un borde y para localizar el punto central de barras, varillas, etc.
Estos compases pueden llevar acoplados calibres o escalas que permitan medir directamente las dimensiones de los objetos. El compás calibrador de rosca consta de una barra graduada de metal con un brazo fijo y otro móvil. Un indicador situado en el brazo móvil barre las divisiones de la escala e indica las dimensiones de la apertura.
Los calibres micrométricos, dotados de muy variadas formas, permiten obtener medidas más exactas.
El micrómetro normal de taller tiene una boca de medición, que es el espacio situado entre un punto fijo y el extremo de un tornillo giratorio soportado por una armazón en forma de U.
El tornillo va roscado a un cilindro fijo o vástago y su movimiento hacia adelante o atrás está regulado por la rotación de un cilindro de mayor diámetro, o manguito, que se ajusta sobre el vástago.
En la mayoría de los modelos el vástago tiene un paso de rosca de medio milímetro y el manguito está dividido en 50 partes iguales, con lo que cada una de estas señales equivale a un avance de 1/100 de milímetro. Acoplando al instrumento un nonio o vernier pueden apreciarse milésimas de milímetro.
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