La gran altura media de sus montañas aisla a los pueblos situados en la vertiente cantábrica y ha contribuido a mantener las costumbres, las formas dialectales y gran parte de las viejas tradiciones entre astu-res y santanderinos, pese a que ese aislamiento natural se rompe poco a poco por la mayor facilidad de las comunicaciones modernas. Tal vez esa misma razón justifique que la población de la orla cantábrica emigre con más facilidad a América que al interior de España. En este orden de ideas la línea de montañas cantábricas ha hecho más difícil el acceso a Valladolid que a La Habana; aún hoy día, en lo más crudo del invierno, con el cierre por las nieves del puerto de Pajares, Asturias queda incomunicada bastantes días con el interior de la nación.
El origen de la Cordillera Cantábrica hay que buscarlo en un primer plegamiento paleozoico, el herciniano, y más tarde, durante la Era terciaria, en un nuevo levantamiento, el plegamiento alpino, que elevó las calizas dinantienses o de montañas propias del Carbonífero. Sobre estas calizas, cuyo macizo más imponente es el de los Picos de Europa, los glaciares del Pleistoceno han labrado los valles altos y dejado a sus pies grandes acumulaciones morrénicas. Según Hernández Pacheco, su origen fue provocado por una ola Orogénica que, partiendo de un país situado en el Mar Cantábrico, chocó contra la Meseta y al no poderla rebasar quedó adosado a ella, formando un formidable reborde montañoso. Posteriormente se hundió el país del Cantábrico, al tiempo que por compensación isostática se elevaba la Meseta, con lo que su frente norte se hizo más abrupto. Este movimiento de dislocación produjo desgarres en el conjunto, que originaron los Picos de Europa y la Sierra de Cuera. En la parte occidental de la Cordillera, al chocar la ola orogénica contra el viejo macizo galaico, se torsiona hacia el S y forma la llamada rodilla asturiana, dando lugar a un gran arco provisto de amplias digitaciones en que se dispersa el sistema por un laberíntico conjunto de pequeñas sierras. Su consecuencia final fue la de presentar la Cordillera unas pequeñas sierras litorales y una gran masa montañosa de gran elevación detrás de esta primera línea orográfica litoral. Los posteriores movimientos de hundimiento y elevación tienen por consecuencia la existencia de rasas litorales o sierras planas, cuyo estudio, como el de las playas levantadas, está todavía en sus comienzos.
Comienza la Cordillera junto a la Depresión Vasca en la Sierra de Isar y por Peñalabra, Peña Prieta, los Picos de Europa, Peña Ubiña, Peña Rubia y Peña Cuiña llega hasta la bifurcación de la Sierra de Rañadoiro (hacia el N) y el conjunto montañoso de los montes de León (hacia el S). La comunicación con el interior castellano se establece a través de escasos y elevados puertos, entre los que destacan los de Reinosa, Escudo, Pajares y Leitariegos, algunos de los cuales se cierran temporalmente al comienzo de la estación invernal. Véase Cant abro astúric as; Montañas; Picos de Europa.
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