La admisión de esta composición lírica en el Canon hebreo sólo se produjo tras gran controversia sobre su sentido real. Los rabinos judíos y los primeros exégetas cristianos (v. g. Orígenes) lo consideraron una alegoría explicativa del amor de Dios hacia Israel o del Cristo hacia su Iglesia («la desposada») en palabras humanas.
Tal es la interpretación que ha venido prevaleciendo sobre otras muchas. La interpretación literal aparece sostenida por Delitzsch y Ewald, para quienes se trata de la historia de Salomón, de la doncella Sulamita y de su pastor enamorado.
También literal es la de Karl Budde, que contempla la obra como una colección de poemas líricos nupciales, como los de los actuales campesinos asirios: los recién casados son el rey y la reina durante la semana siguiente a la boda.
Muchos de los pasajes de los Cantares (v. g. 8:6-7), son de una belleza extraordinaria.
La presencia de vocablos extranjeros indica que su composición no se remonta más allá del siglo iii a. de J.C.
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