A los 21 se hallaba entregado a una vida errante y picaresca. Durante este primer periodo de su vida fue secretario de un cardenal, violinista en una orquesta de teatro, soldado al servicio de Venecia y alquimista.
Apenas regresó a su ciudad natal (1755), fue detenido acusado de mago y francmasón. Su osada fuga, fue la comidilla de toda Europa y le abrió las puertas de las cortes y salones de los poderosos.
En París llegó a ser director de la lotería del Estado, gracias, principalmente, a la influencia de la reina María Antonieta. En 1759 dejó París, viajó por las principales capitales europeas y fue agasajado por las cortes de Federico II, Luis XV y otros gobernantes. Mantuvo estrechas relaciones con el conde Alessandro Cagliostro, Voltaire, Catalina la Grande, madame Pompadour y otros famosos personajes de la época.
Caballero de industria, cambiaba continuamente de residencia, presionado por un escándalo, un duelo o, simplemente, por el hastío. Finalmente, después de servir de agente secreto de la policía veneciana (1774-82), se vio forzado nuevamente a huir.
Su buena fortuna le deparó un puesto de bibliotecario en Dux (Bohemia), en las posesiones de un viejo amigo de París, el conde Waldstein. Fue allí donde escribió sus Mémoires (12 vols., 1826-38), sensacionalistas, plagadas de detalles licenciosos y de jactanciosos relatos amorosos, por lo que nunca fueron publicadas en su totalidad, aunque, redactadas en fluido estilo, son magnífico exponente de las costumbres de la época.
Luego de la publicación de sus memorias, Casanova se convirtió en una figura legendaria, conocida por sus numerosas conquistas amorosas y sus habilidades para seducir a mujeres de la alta sociedad. Sus relatos detallados sobre sus aventuras amorosas, así como sus encuentros con figuras históricas y culturales prominentes, le otorgaron un lugar destacado en la literatura y la historia europea.
A pesar de su reputación como seductor, Casanova también fue reconocido por su inteligencia, astucia y habilidades para desenvolverse en diferentes ámbitos sociales. Su vida aventurera y sus múltiples facetas lo convirtieron en un personaje fascinante que ha sido objeto de numerosas obras literarias, películas y estudios académicos.
Casanova De Seingalt, Giovanni Giacomo, es recordado como un símbolo del libertinaje y la seducción en la Europa del siglo XVIII, pero también como un hombre de gran ingenio y versatilidad. Su legado perdura a través de sus escritos y las numerosas interpretaciones que se han hecho sobre su vida, convirtiéndolo en una figura icónica de su tiempo.
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