Las llamadas «tierras calientes», situadas por debajo de los 1000 m de altitud, comprenden las llanuras costeras, las partes bajas de los valles andinos y las llanuras orientales de la Orinoquia y Amazonia colombianas. Dentro de una tónica general existen diferencias locales. Las zonas próximas al litoral del Caribe, expuestas a los vientos alisios, poseen una temperatura relativamente templada; en las costas del Pacífico la acción benéfica del mar determina una variación anual de sólo Io, con medias de 26 °C. En las depresiones internas, privadas de las brisas de los alisios, la temperatura muy elevada y la humedad constante crean un ambiente de invernadero. Las llanuras del E, por donde corren los tributarios del Orinoco y Amazonas tienen también una media anual muy elevada, superior a 30 °C.
Las «tierras templadas» se presentan, según la latitud y las condiciones locales, a altitudes entre los 600 y 1000 m y llegan hasta los 2000 a 2500 m. La temperatura desciende bastante y las variaciones de invierno a verano se acusan más sensiblemente. Medellin, a 1509 m de altitud, tiene una media anual de 21 °C pero un clima muy uniforme, pues la diferencia entre el mes más cálido y el más frío apenas si pasa de grado y medio; las máximas y mínimas absolutas quedan por los 29 y 13 °C respectivamente.
Las «tierras frías» dan comienzo a altitudes comprendidas entre los 2000 y 2500 m y gozan de una temperatura fresca y saludable, siempre dentro de una gran constancia; en Bogotá, a 2660 m y 4° 35' de latitud N, la media anual es de 14,4 °C pero la oscilación media anual no supera 1 °C. Los meses invernales son más calurosos que los veraniegos porque en éstos las mayores precipitaciones refrescan la atmósfera, mientras que de enero a abril el sol brilla radiante en un cielo despejado y la temperatura asciende ligeramente. Este clima, de primavera constante en cuanto a la temperatura, se ve desfavorablemente modificado por vientos helados y brumas que descienden a veces de las montañas, así como por ligeras lloviznas llamadas «paramitos» que en ciertas épocas se presentan todos los días.
Hacia los 3500 m se pasa a los páramos, con medias anuales en torno a los 10°C, largas heladas y borrascas de nieve que hacen imposibles los cultivos y conducen, por encima de los 4500 m, a las nieves persistentes.
Por su situación en la zona tórrida, Colombia tiene lluvias abundantes y regulares, con un máximo de intensidad al pasar el sol por el cénit. Las regiones más próximas al ecuador tienen dos estaciones secas separadas por dos húmedas; al N de los 8° se convierten en una sola estación seca y otra lluviosa. En Bogotá y Medellin las estaciones secas se producen de junio a setiembre (la principal) y de enero a febrero, mientras los meses de máximas lluvias son abril y noviembre. En Cartagena, a 10° 27' de latitud N, la estación seca se acusa mucho de enero a abril mientras octubre es el mes más húmedo del año.
En las costas las lluvias son casi constantes y muy copiosas (2,5 a 5 m en el Caribe y mayores aún en las costas del Pacífico), habiéndose llegado a registrar en San José una precipitación anual de 10000 mm. Humedad y calor constantes determinan en esas regiones, en especial el valle inferior del Magdalena, condiciones propicias al desarrollo de las enfermedades cutáneas.
Para más información ver: Colombia.
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