Aunque los bancos de arena constituyen un peligro para la navegación, el Congo está abierto a las embarcaciones todo el año. La laguna Stanley, ensanchamiento del cauce del río, se halla a 560 km del estuario y señala el límite inferior de la navegación fluvial. Más abajo de este punto hay todavía otra serie de rápidos, las cascadas Livingstone, salvadas por el ferrocarril que enlaza Leopoldville con Matadi.
El estuario del Congo, de 8 a 16 km de anchura, tiene orillas bajas flanqueadas de mangles y numerosas islas de aluvión. Los buques oceánicos pueden ascender por él hasta Matadi, a unos 160 km del Atlántico. A diferencia de la mayoría de los ríos tropicales, el caudal del Congo es bastante constante, pues recibe afluentes situados a ambos lados de la línea ecuatorial. De este modo los estiajes de los ríos del S tienden a ser compensados por las crecidas que en la misma época experimentan los del N y viceversa. El sistema del Congo constituye una de las grandes rutas de transporte del África Ecuatorial y, junto con los ferrocarriles, forma la ruta comercial más importante del Congo. Su estuario sirve de frontera entre este territorio y Angola; el río, desde su confluencia con el Ubangui-Chari hasta un punto situado a unos 128 km aguas abajo de Leopoldville, limita el Congo.
La desembocadura del Congo fue descubierta en 1484 por el portugués Diego Cam (o Cao), pero poco se supo de este gran río hasta el siglo xix. En 1816 el capitán de la armada británica J. K. Tuckey exploró su curso inferior; David Livingstone recorrió sus cabeceras de 1866 a 1871. En 1884-87 sir Henry Morton Stanley descendió por el río desde Nyangwe, provincia de Kivu, hasta Boma, provincia de Leopoldville, para demostrar que el Lualaba y el Congo eran un solo río.
Véase Brazzaville; Congo; Coquilhatville; Leopoldville; Stanley, Cascadas; Stanley, Laguna; Stanleyville.
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