En los anfibios, con la aparición de los pulmones, el corazón adquiere una segunda aurícula. En este órgano, con tres cavidades, la aurícula derecha recibe la sangre del sistema venoso general por el seno venoso y la izquierda se llena con la que llega de las venas pulmonares. Aunque ambas aurículas vierten su contenido en un solo ventrículo, las sangres venosa y arterial no se mezclan, sino que corren una al lado de otra, pero la disposición anatómica es tal que el cerebro recibe más sangre arterial, o sea, oxigenada, los pulmones más sangre venosa y los restantes órganos proporciones variables de cada una.
En los reptiles, aves y mamíferos, el corazón adquiere un segundo ventrículo. Con esta cuarta cavidad el órgano se convierte en una doble bomba compuesta de un corazón derecho, que recibe la sangre del cuerpo por el sistema de las venas y la impele y hace circular a través de los pulmones, y un corazón izquierdo, que recibe la sangre de los pulmones y la envía por el sistema arterial a todo el cuerpo. El ventrículo izquierdo tiene que engendrar presiones mucho más altas que el derecho y, por tanto, sus paredes son más gruesas. Por lo demás, las dos mitades o bombas son muy parecidas y funcionan con sincronismo casi completo, excepto que el latido se origina en el corazón derecho.
Para más información ver: corazón.
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