1
m. Inundación que, según la narración bíblica (Gen. 6-9), cubrió la tierra destruyendo toda vida humana excepto la de Noé y su familia.
Dios había decidido destruir al hombre por sus pecados. Obedeciendo el mandato divino, Noé construyó un arca de 300 codos de longitud, 50 de latitud y 30 de altura, en la que se puso a salvo con su familia y una pareja de toda especie animal.
«Rompiéronse todas las fuentes del grande abismo y se abrieron las cataratas del cielo» y «estuvo lloviendo sobre la tierra 40 días y 40 noches».
El Arca terminó por encallar «sobre el Monte Ararat». Una vez retiradas las aguas de la tierra, Noé construyó un altar para ofrendar sacrificios a Dios, que hizo del arco iris prenda visible de su promesa de que jamás enviaría otra inundación para destruir la tierra. Algunos escrituristas consideran que en este relato se han fusionado dos tradiciones; la jahvítica o «J» (900-750 a. de J.C.) y la del Código Sacerdotal o «P» (siglo v a. de J.C.), que difieren un tanto en los detalles.
Existen leyendas sobre el diluvio en la mitología y literatura primitivas de otros pueblos. La antigua Babilonia conserva dos historias. En la más extensa, la epopeya de Gilgamesh (c. 2000 a. de J.C.), Ut-Napishtim, favorito de los dioses, se salva de un terrible diluvio. La epopeya presenta muchos paralelos con el Génesis: ambos tienen una finalidad y moral religiosa; en ambos el pecado del hombre es el motivo del desastre y ambos acaban con un sacrificio y una alianza. La gran diferencia estaba en el politeísmo del relato babilónico tan contrapuesto al monoteísmo del hebreo. No faltan quienes creen, sin embargo, que proceden de una misma fuente semítica.
Existen también narraciones del diluvio en la India, Persia, Siria, Grecia, e incluso en pueblos tan dispersos como los indios americanos y los polinesios del Pacífico meridional.
De todas maneras, a pesar de los relatos, hasta el momento no existen evidencias científicas de una inundación masiva reciente a nivel mundial.
Dios había decidido destruir al hombre por sus pecados. Obedeciendo el mandato divino, Noé construyó un arca de 300 codos de longitud, 50 de latitud y 30 de altura, en la que se puso a salvo con su familia y una pareja de toda especie animal.
«Rompiéronse todas las fuentes del grande abismo y se abrieron las cataratas del cielo» y «estuvo lloviendo sobre la tierra 40 días y 40 noches».
El Arca terminó por encallar «sobre el Monte Ararat». Una vez retiradas las aguas de la tierra, Noé construyó un altar para ofrendar sacrificios a Dios, que hizo del arco iris prenda visible de su promesa de que jamás enviaría otra inundación para destruir la tierra. Algunos escrituristas consideran que en este relato se han fusionado dos tradiciones; la jahvítica o «J» (900-750 a. de J.C.) y la del Código Sacerdotal o «P» (siglo v a. de J.C.), que difieren un tanto en los detalles.
Existen leyendas sobre el diluvio en la mitología y literatura primitivas de otros pueblos. La antigua Babilonia conserva dos historias. En la más extensa, la epopeya de Gilgamesh (c. 2000 a. de J.C.), Ut-Napishtim, favorito de los dioses, se salva de un terrible diluvio. La epopeya presenta muchos paralelos con el Génesis: ambos tienen una finalidad y moral religiosa; en ambos el pecado del hombre es el motivo del desastre y ambos acaban con un sacrificio y una alianza. La gran diferencia estaba en el politeísmo del relato babilónico tan contrapuesto al monoteísmo del hebreo. No faltan quienes creen, sin embargo, que proceden de una misma fuente semítica.
Existen también narraciones del diluvio en la India, Persia, Siria, Grecia, e incluso en pueblos tan dispersos como los indios americanos y los polinesios del Pacífico meridional.
De todas maneras, a pesar de los relatos, hasta el momento no existen evidencias científicas de una inundación masiva reciente a nivel mundial.
Enviar comentario o duda sobre «Diluvio universal bíblico»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.