Inflamación aguda del colon, caracterizada por movimientos intestinales frecuentes, en general dolorosos, y deposiciones líquidas y sanguinolentas. Cualquier Diarrea sanguinolenta se llama por extensión disentérica (como la de algunos casos agudos de colitis ulcerosa no infecciosa), pero en un sentido más estricto el término se limita a unas determinadas enfermedades infecciosas, la más frecuente de las cuales son la disentería bacilar y la amíbica.
La disentería bacilar es producida por varias bacterias del género Shigella, de las que la más virulenta es el bacilo de Shiga (Shigella dysenteriae). El bacilo disentérico se multiplica en la luz intestinal y se expulsa por las heces. No invade los tejidos, pero elabora toxinas que provocan trastornos inflamatorios en el tubo digestivo y a veces en el sistema nervioso central. La disentería bacilar se padece con la máxima frecuencia en los trópicos, pero aparece en forma de epidemias en cualquier parte donde la población sea densa y las condiciones sanitarias malas. La enfermedad se contrae a través del tubo digestivo, generalmente de alimentos o bebidas contaminadas por el bacilo. La respuesta a esta infección es variable. En algunas personas la enfermedad cursa aparentemente sin ningún síntoma; se ha informado que en las epidemias un 25 % de los individuos expuestos pero que permanecen sanos están infectados y son capaces de transmitir la enfermedad. A veces los síntomas son muy ligeros; se cree que muchos casos pasan sin diagnosticar por la poca precisión de los síntomas.
La enfermedad comienza habitualmente de un modo brusco. En poco tiempo un ataque grave puede conducir al paciente a la deshidratación de la sangre y los tejidos y la desnutrición por falta de proteínas. Los síntomas característicos son fiebre alta, diarrea dolorosa, emaciación, sed interna y postración. El enfermo debe guardar cama, lo que a menudo se hace difícil por su inquietud y delirio. Se administrarán grandes cantidades de líquidos para contrarrestar la deshidratación y la toxemia. La sulfadiazina es eficaz y disminuye el índice de mortalidad. A veces, en los casos agudos, especialmente en los de infección por el bacilo de Shiga, es beneficioso el suero antitóxico, que actúa contra la toxemia, pero no contra la infección. Los convalecientes pueden quedar como portadores de bacilos tiempo después de que los síntomas han desaparecido.
La difusión de la enfermedad sólo se puede evitar con una adecuada vigilancia sanitaria. El descubridor de su vacuna fue el médico Juan Planelles Ripoll.
Los gérmenes que se expulsan por las heces son fáciles de exterminar con el empleo de desinfectantes o de la ebullición, o simplemente por la exposición al sol, pero pueden sobrevivir algún tiempo en el agua y el hielo. Las normas de profilaxis comprenden: desinfección y eliminación adecuada de los excrementos humanos para evitar la contaminación de las aguas y la diseminación por las moscas; examen de todas las personas que intervienen en la manipulación de los alimentos para descubrir a los portadores de bacilos; eliminación de moscas y otros insectos que se alimentan de heces humanas; desinfección cuidadosa de la ropa y los utensilios que hayan estado en contacto con el paciente; y eliminación sanitaria de los desperdicios. Además es también aconsejable hervir el agua de la bebida y la cocción de todos los alimentos.
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Amibiasis o Disentería Amíbica: La infección del colon por el parásito Amiba (Endamoeba histolytica), se llama amibiasis. Muchas personas sufren esta infección sin que presenten ningún síntoma bien definido; otras, en cambio, tienen diversos síntomas que varían desde una diarrea leve a la disentería aguda. La amibiasis se padece e... Para seguir leyendo ver:
Amibiasis o Disentería Amíbica
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