Una persona con un buen don de mando persuade y disuade a otros de tal manera que obtiene de estos su obediencia, confianza, respeto y cooperación leal y en forma voluntaria.
Usualmente el don de mando implica energía de carácter, dotes persuasivos y/o prestigio, que facilitan el ejercicio de la autoridad.
♦ Ver también: don
Ejemplos de uso: "Tener don de mando implica saberse en una posición de jerarquía respecto a quienes se manda".
"Integridad, lealtad y don de mando son tres virtudes indispensables que debe poseer un oficial jefe para ocupar este cargo".
"El técnico, además de su capacidad futbolística, debe imponer su don de mando al comandar a su equipo".
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