El piloto automático emplea fundamentalmente la estabilidad rotacional de los giróscopos y, con frecuencia, las del indicador de virajes y el horizonte artificial, para mover los mandos de vuelo y mantener el avión en una posición predeterminada. La conexión entre el giróscopo y el equipo «servo» que gobierna los mandos puede conseguirse eléctrica o hidráulicamente. El piloto automático se conecta y desconecta a voluntad del piloto. Puede disponerse en forma que mantenga al avión en línea recta, y horizontal o a una deseada velocidad media de ascenso, descenso o viraje. Los pilotos automáticos van a veces coordinados con la navegación automática y el equipo de aterrizaje a ciegas.
Para más información ver: aeronáutica.
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