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Epístolas del Nuevo Testamento dirigidas por San Pablo a los fieles de Corinto. La primera fue escrita probablemente el año 57 en Éfeso y entregada por Timoteo. Pablo habla permanecido, años anteriores, unos 18 meses en Corinto (Act. 18), pero posteriormente la comunidad cristiana de esta ciudad se había dividido en facciones y había tolerado ciertos abusos morales. En la primera Pablo reprocha a los corintios su espíritu partidista y les recuerda que están unidos por el bautismo con Cristo (cap. 1-4); condena las prácticas incestuosas, les previene contra los pleitos y la inmoralidad sexual y les alecciona sobre el matrimonio y la vida familiar (5-7); expone además el tema de la libertad cristiana, les pone en guardia contra la idolatría y les aconseja sobre varios puntos del culto cristiano (8-11); les adoctrina sobre los dones espirituales (12-14), entre los que en el capítulo 13 exalta en magnífica digresión el amor como el mayor de todos; expone la doctrina de la resurrección (15) y concluye con detalles personales y los acostumbrados saludos (16). Esta carta ha sido calificada de «mina inagotable de la vida y pensamiento cristianos».
La segunda fue escrita probablemente después, en el año 57, y entregada, a la comunidad de Corinto por Tito, llegado desde Macedonia. En ella San Pablo se defiende contra diversos ataques, rompe lanzas en pro de su condición de Apóstol y se alegra de que su primera carta les haya llevado al arrepentimiento. Una parte de la epístola está dedicada a la liberalidad cristiana, con motivo de la colecta de dinero en favor de los cristianos pobres de Jerusalén, en la que dan ejemplo los macedonios. Véase Biblia; Nuevo Testamento, El; Pablo, San.
La segunda fue escrita probablemente después, en el año 57, y entregada, a la comunidad de Corinto por Tito, llegado desde Macedonia. En ella San Pablo se defiende contra diversos ataques, rompe lanzas en pro de su condición de Apóstol y se alegra de que su primera carta les haya llevado al arrepentimiento. Una parte de la epístola está dedicada a la liberalidad cristiana, con motivo de la colecta de dinero en favor de los cristianos pobres de Jerusalén, en la que dan ejemplo los macedonios. Véase Biblia; Nuevo Testamento, El; Pablo, San.
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