En un orden de ideas puramente técnico, la fotografía vino a desplazar al pintor en su papel de historiador y cronista gráfico. Liberado de la servidumbre de pintar un hombre o su familia para detener el tiempo en el preciso momento deseado, el artista se siente libre del tiempo, el espacio o la perspectiva. Así quedó preparado el terreno para la batalla irreconciliable y permanente del artista con el público. En cualquier caso éste no necesitaba ya de los servicios de aquél. En cierto modo ambos litigantes quedan desligados de cualquier compromiso. Y, en efecto, con excepción de algunos pintores. como el inglés Lucien Freud, que utiliza una técnica especial de distorsión fotográfica, todos los artistas de primera línea en la hora actual del mundo occidental utilizan técnicas revolucionarias. La experimentación, en otro tiempo fase transitoria en el desarrollo del arte, se ha convertido en su condición constante y permanente.
Además de estos intentos experimentales de técnica y expresión ha tenido lugar en los últimos años del siglo xix y primeros del xx un proceso perfectamente claro de dislocación de la personalidad. El artista ha mostrado siempre una tendencia irrefrenable a contemplar el mundo desde fuera de los estrechos límites de su condición social. En el siglo xx, empero, una proporción asombrosa de los artistas de un país son exiliados de otro. En París florecen artistas españoles, escandinavos y americanos. Por otra parte, Estados Unidos y algunos países hispanoamericanos reciben a multitud de artistas procedentes de todo el mundo. La mayoría de estos artistas desplazados no sólo disienten de su clase, sino también de su propia patria. De acuerdo con el aforismo de Jean Arthur Rimbaud sobre los intentos del poeta para lograr una «consciente dislocación de los sentidos», el artista parece abocado a una dislocación consciente no sólo de la técnica pictórica, sino del conjunto de creencias tradicionales y filosóficas, que los científicos se encargan por su parte de dislocar con sus inexorables investigaciones.
En la historia de las artes es la edad de discordancia en la música, de vigorosa pero autodestructiva asimilación de culturas exóticas en literatura y las artes plásticas, de choque, experimentación y agresiva clarividencia en pintura. Todo ello parece reflejar la reacción de las artes frente a «la dislocación atómica y el derrumbamiento de los valores de la cultura occidental.
Para más información ver: arte.
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