En la misa católica el golpeo del pecho formar parte del acto litúrgico, el más conocido y extendido se da durante el "yo confieso" (Confiteor), en la frase recitada tres veces "Por mi culpa".
También se empleaba una vez en el "Nobis Quoque Peccatoribus", tres veces en el Cordero de Dios (Agnus Dei) y tres veces en el "Señor, no soy digno" (Domine, Non Sum Dignus).
Específicamente durante el Confiteor, los fieles deben "golpearse el pecho" diciendo, "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa". Este golpeteo se debe hacer con el puño cerrado sobre el corazón, que significa remordimiento. Esta acción también recuerda al recaudador de impuestos penitente en Lucas, capítulo 18, que "golpeó su pecho y rezó, "Oh Dios, ten misericordia de mí, un pecador".
"Nos golpeamos el pecho", dice San Jerónimo, "porque el pecho es la sede de los malos pensamientos; queremos disipar estos pensamientos, queremos purificar nuestros corazones" (En Ezequiel, c XVIII).
En rituales musulmanes también es común, como los que se realizan en ceremonias de luto; por lo general se acompaña de poemas y epopeyas sobre el levantamiento de Ashûra.
Ejemplos de uso: "ciertas oraciones de arrepentimiento de los pecados suelen acompañarse con golpes de pecho".
Ejemplo de uso: "aquel fulano se da muchos golpes de pecho en la Iglesia, pero sé de buena fuente que engaña a su mujer".

Golpe de pecho.
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