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Aunque se atribuye a Asdrúbal la fundación de la antigua Cartago-Nova (228 a. de J.C.), ya existía posiblemente en su lugar el poblado ibero Contesta, que dio nombre a la región de Contestania. Cartago-Nova fue el emporio y base militar de la España cartaginesa hasta que sucumbió ante las poderosas legiones de Publio Cornelio Escipión y la flota de Lelio. Capital de la provincia romana Cartaginense, calificada por Tito Livio de «cabeza hispánica», fue arrasada por los vándalos. Más tarde los árabes volvieron a fortificar su puerto. Reconquistada por Fernando III el Santo en 1243, cayó de nuevo en poder de los árabes hasta que la recuperó Jaime I de Aragón, que la entregó a Castilla.
La actividad militar del puerto será después intensa: de él partió la expedición africana del cardenal Cisneros en 1509. Saqueada en 1585 por Drake y ocupada por el almirante Leak en la guerra de Sucesión española, fue fortificada a mediados del siglo xix por O’Donnell, que la convirtió en plaza inexpugnable. Durante el año 1873 tienen lugar los tristes sucesos originados por la sublevación federalista del «Cantón de Cartagena», sublevación ahogada en sangre tras un asedio de cinco meses que redujo la ciudad a escombros.
Reconstruida luego, carece de edificios antiguos. El cerro del Molinete, en el centro, cobija en su ladera el barrio viejo, de calles retorcidas y gran pendiente. A su pie, hacia el puerto, quedan las principales arterias comerciales: calle Mayor, del Duque, jardines de la calle Real. Al otro lado de la colina anterior, hacia el NO, se extiende la zona de ensanche más moderna. Entre sus iglesias destacan Santa María de Gracia y Nuestra Señora de la Caridad, patrona de la ciudad. Hijo ilustre de Cartagena es el inventor del submarino Isaac Peral. Cartagena posee numerosos centros culturales: Instituto de Enseñanza Media, Escuelas de Comercio, Peritos Industriales y Facultativos de Minas, Conservatorio de Música, Biblioteca de San Isidoro y la Sociedad Económica de Amigos del País.
Para más información ver: Cartagena (España).
La actividad militar del puerto será después intensa: de él partió la expedición africana del cardenal Cisneros en 1509. Saqueada en 1585 por Drake y ocupada por el almirante Leak en la guerra de Sucesión española, fue fortificada a mediados del siglo xix por O’Donnell, que la convirtió en plaza inexpugnable. Durante el año 1873 tienen lugar los tristes sucesos originados por la sublevación federalista del «Cantón de Cartagena», sublevación ahogada en sangre tras un asedio de cinco meses que redujo la ciudad a escombros.
Reconstruida luego, carece de edificios antiguos. El cerro del Molinete, en el centro, cobija en su ladera el barrio viejo, de calles retorcidas y gran pendiente. A su pie, hacia el puerto, quedan las principales arterias comerciales: calle Mayor, del Duque, jardines de la calle Real. Al otro lado de la colina anterior, hacia el NO, se extiende la zona de ensanche más moderna. Entre sus iglesias destacan Santa María de Gracia y Nuestra Señora de la Caridad, patrona de la ciudad. Hijo ilustre de Cartagena es el inventor del submarino Isaac Peral. Cartagena posee numerosos centros culturales: Instituto de Enseñanza Media, Escuelas de Comercio, Peritos Industriales y Facultativos de Minas, Conservatorio de Música, Biblioteca de San Isidoro y la Sociedad Económica de Amigos del País.
Para más información ver: Cartagena (España).
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