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Los baños han interesado siempre al hombre. Los tomados en aguas tenidas por sagradas, como las del río Ganges, han sido practicados secularmetite. El Antiguo Testamento, el Corán y la literatura griega, especialmente la Ilíada y la Odisea, los mencionan. Se han atribuido poderes curativos extraordinarios a las aguas calientes, burbujeantes, laxantes o sulfurosas, que surgen de la tierra espontáneamente en forma de pozos o, fuentes. Las empresas comerciales, por su parte, han tratado de explotar esta creencia. Pero no se han presentado pruebas satisfactorias de que tales aguas tengan un efectivo valor medicinal. Sin embargo, la gente que va a los balnearios a «tomar las aguas» o a «hacer la cura» puede experimentar cierta mejoría, consecuencia de un régimen de reposo, de descanso obligado y actividad vigilada.
Se supone que el empleo del agua caliente en el baño tuvo su origen en los griegos, quienes lo introdujeron en el mundo romano. La Roma antigua se enorgullecía de sus baños públicos, entre los que fueron famosos los de Caracalla, Diocleciano y Agripa. Los patricios tenían sus baños privados; los públicos servían al pueblo. Los baños de Diocleciano tenían capacidad para 3000 personas. En la Edad Media los baños públicos de uno u otro sexo o ambos al mismo tiempo se convirtieron en un escándalo y hubieron de cerrarse.
Todavía existen en el mundo millones de hogares que carecen de cuartos de baño e instalaciones adecuadas. El baño del sábado por la noche en la fregadera de la cocina no es todavía cosa del pasado, mientras que en algunas de las grandes ciudades las condiciones de las viviendas hacen que los baños públicos sean necesarios.
Para más información ver: baño.
Se supone que el empleo del agua caliente en el baño tuvo su origen en los griegos, quienes lo introdujeron en el mundo romano. La Roma antigua se enorgullecía de sus baños públicos, entre los que fueron famosos los de Caracalla, Diocleciano y Agripa. Los patricios tenían sus baños privados; los públicos servían al pueblo. Los baños de Diocleciano tenían capacidad para 3000 personas. En la Edad Media los baños públicos de uno u otro sexo o ambos al mismo tiempo se convirtieron en un escándalo y hubieron de cerrarse.
Todavía existen en el mundo millones de hogares que carecen de cuartos de baño e instalaciones adecuadas. El baño del sábado por la noche en la fregadera de la cocina no es todavía cosa del pasado, mientras que en algunas de las grandes ciudades las condiciones de las viviendas hacen que los baños públicos sean necesarios.
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