Se supone que el empleo del agua caliente en el baño tuvo su origen en los griegos, quienes lo introdujeron en el mundo romano. La Roma antigua se enorgullecía de sus baños públicos, entre los que fueron famosos los de Caracalla, Diocleciano y Agripa. Los patricios tenían sus baños privados; los públicos servían al pueblo. Los baños de Diocleciano tenían capacidad para 3000 personas. En la Edad Media los baños públicos de uno u otro sexo o ambos al mismo tiempo se convirtieron en un escándalo y hubieron de cerrarse.
Todavía existen en el mundo millones de hogares que carecen de cuartos de baño e instalaciones adecuadas. El baño del sábado por la noche en la fregadera de la cocina no es todavía cosa del pasado, mientras que en algunas de las grandes ciudades las condiciones de las viviendas hacen que los baños públicos sean necesarios.
Para más información ver: baño.
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