Funcionamiento e historia del inquilinaje chileno
El inquilinaje fue un orden social-económico de ámbito rural en tiempos de la colonia en Chile, derivado de la hacienda andaluza. Fue el resultado de la crisis de la encomienda.
En la agricultura histórica chilena, un inquilino es un trabajador endeudado con un propietario que le permite formar una granja en partes de su propiedad (por lo general en las tierras marginales para mantener a raya a los intrusos) y que a cambio trabaja sin pago por el arrendador. Los inquilinos proveían de mano de obra para llevar a cabo tareas como la recogida de animales de granja (rodeo) y la matanza de animales.
El inquilinaje en regiones chilenas productoras de trigo aumentó a partir del siglo 18 en adelante, cuando el país entró en un ciclo de producción de trigo.
La denominación como tal se origina en una fórmula notarial empleada en la segunda mitad del siglo XVIII, que solía hablar del «inquilino tenedor y precario poseedor», al referirse a lo que en otros lugares se denominó «arrendatario» o «colono».
La institución de inquilinaje que caracterizó gran parte de la agricultura chilena fue eliminada por la reforma agraria chilena en la década de 1960 y principios de 1970. El historiador Mario Góngora ha investigado sobre la historia de los inquilinos.
A partir de ese momento surgió en Chile una nueva agricultura basada en la plantación capitalista y en las masas de asalariados, principalmente de temporada.
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