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s. f. Sentimiento de aversión o antipatía hacia una persona o cosa; mala voluntad.
La inquina implica un desprecio intenso y una intención perversa: una interferencia en los deseos o intenciones del otro con el fin de que no logre lo que pretende.
Este sentimiento puede manifestarse de diversas formas, desde actitudes pasivo-agresivas hasta acciones directas que buscan perjudicar al objeto de la inquina.
A menudo, la inquina se alimenta de experiencias negativas previas, celos, envidias o conflictos no resueltos, y puede perdurar a lo largo del tiempo, afectando las relaciones interpersonales y el ambiente en el que se desarrolla.
En el ámbito laboral, por ejemplo, la inquina entre compañeros puede generar un clima de tensión y desconfianza, dificultando la colaboración y el trabajo en equipo. En el entorno familiar, este sentimiento puede fracturar vínculos y provocar distanciamientos prolongados.
En cualquier contexto, la inquina es un obstáculo para la convivencia armoniosa y el entendimiento mutuo.
Es importante diferenciar la inquina de otros sentimientos negativos como el simple disgusto o la indiferencia.
Mientras que estos últimos pueden ser pasajeros y menos intensos, la inquina suele ser persistente y profunda, llevando a quien la siente a actuar con malicia o rencor.
Ejemplos de uso. "tiene una inquina personal conmigo, no sé qué le pasó".
"No pueden disimular su inquina contra sus adversarios".
"La inquina personal entre los dos genios del ajedrez explotó cuando se enfrentaron por el título mundial"
"En su accionar veo persecución política, inquina, odio".
"No comparto ni el odio, ni la inquina, ni menos aún los celos".
"Existe una inquina entre ellos desde hace años".
"Me siento sometido a la inquina y el menosprecio de mi propia familia, es lamentable, quisiera saber qué les he hecho".
"La inquina está presente en todos los niveles de la política".
La inquina implica un desprecio intenso y una intención perversa: una interferencia en los deseos o intenciones del otro con el fin de que no logre lo que pretende.
Este sentimiento puede manifestarse de diversas formas, desde actitudes pasivo-agresivas hasta acciones directas que buscan perjudicar al objeto de la inquina.
A menudo, la inquina se alimenta de experiencias negativas previas, celos, envidias o conflictos no resueltos, y puede perdurar a lo largo del tiempo, afectando las relaciones interpersonales y el ambiente en el que se desarrolla.
En el ámbito laboral, por ejemplo, la inquina entre compañeros puede generar un clima de tensión y desconfianza, dificultando la colaboración y el trabajo en equipo. En el entorno familiar, este sentimiento puede fracturar vínculos y provocar distanciamientos prolongados.
En cualquier contexto, la inquina es un obstáculo para la convivencia armoniosa y el entendimiento mutuo.
Es importante diferenciar la inquina de otros sentimientos negativos como el simple disgusto o la indiferencia.
Mientras que estos últimos pueden ser pasajeros y menos intensos, la inquina suele ser persistente y profunda, llevando a quien la siente a actuar con malicia o rencor.
Ejemplos de uso. "tiene una inquina personal conmigo, no sé qué le pasó".
"No pueden disimular su inquina contra sus adversarios".
"La inquina personal entre los dos genios del ajedrez explotó cuando se enfrentaron por el título mundial"
"En su accionar veo persecución política, inquina, odio".
"No comparto ni el odio, ni la inquina, ni menos aún los celos".
"Existe una inquina entre ellos desde hace años".
"Me siento sometido a la inquina y el menosprecio de mi propia familia, es lamentable, quisiera saber qué les he hecho".
"La inquina está presente en todos los niveles de la política".
Etimología u origen
tal vez de inquinar, del latín inquinare, que significa "manchar".
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