Los progresos realizados en los medios de comunicación a mediados del siglo xix superaron en importancia a todos los efectuados anteriormente. Numerosos descubrimientos hicieron el milagro de transmitir mensajes a velocidades iguales a la de la electricidad. En 1844, Samuel B. Morse transmitía el mensaje: What hath God wrought (Lo que Dios ha forjado) por medio de la línea telegráfica Washington-Baltimore, recién terminada. Pronto el cable submarino unió islas y continentes salvando las barreras de los océanos. Los modernos telégrafos impresores incluyen el teletipo utilizado por los periódicos y una máquina de teletipia que imprime mensajes, cotizaciones de Bolsa o noticias en ciudades situadas a gran distancia de la emisora.
El teléfono nos permite hablar directamente con personas que se encuentran en una habitación contigua o en el otro extremo del continente o, con ayuda de la radio y fibras ópticas, al otro lado del océano. Los sistemas de alocución pública permiten a los oradores dirigirse a auditorios compuestos por millares de personas. La radio no sólo tiene importancia como telegrafía o telefonía inalámbrica, cual es el caso de comunicación entre barco y barco o entre barco y tierra, sino también como poderoso medio para entretener, anunciar o informar a grandes masas de público. Las fotografías antiguamente se transmitían por telegrafía y radio (teletipo, telefoto), actualmente por internet y redes en general. La televisión, combinación de imágenes visuales con sonido, permite la comunicación entre los grupos y es importante instrumento educativo, industrial y científico. El radar, haz de ondas hertzianas de elevada frecuencia, que, proyectado al espacio, vuelve en forma de «ecos» al receptor al tropezar con un obstáculo, es un instrumento de comunicación con numerosas aplicaciones en la automación de los negocios y la industria, así como en la navegación.
También han repercutido sobre la comunicación otros inventos ajenos al campo eléctrico. La fotografía, aparte de su valor artístico, sirve como agente informador gráfico e histórico. Tanto las fotografías de noticias como las diapositivas de organismos microscópicos o las películas de cine marcan jalones en el progreso de la comunicación. Hito luminoso en este avanzar de los medios informativos lo constituyó el cine sonoro, que, además, adquirió categoría de notable forma artística (v. Cinematografía; Fotografía). Los noticiarios y películas documentales y educativas, amén de su valor formativo y de su capacidad de información inmediata, constituyen verdaderos documentos históricos (v. Educación audiovisual). En muchas fases de la investigación científica, el ojo de la cámara capta lo que no ve el ojo humano: obtiene fotografías de las estrellas y nebulosas de escaso brillo o del batir de las alas de un pájaro o insecto o de los peces en el fondo del océano. El microfilm, de múltiples aplicaciones, permite conservar copias exactas de los documentos impresos, registros legales y similares. Al igual que la película nos conserva las imágenes visuales, el fonógrafo registra y la cinta magnetofónica retiene las imágenes auditivas.
Los instrumentos de comunicación desempeñan un papel indispensable en todas las instituciones de la sociedad moderna: entre los gobiernos y su pueblo y entre los propios gobiernos; en el comercio y en la industria; en la vida cultural. En tiempo de guerra o de calamidades públicas, la comunicación rápida es inestimablemente valiosa al permitir a los organismos de defensa, tanto locales como nacionales, acudir en ayuda de la población afectada. Véase Protección civil.
Cada año aumenta el número de personas que tienen acceso a los medios modernos de comunicación: la multiplicación de las publicaciones y la expansión de los libros, radiodifusión, televisión, internet y cinematografía laboran por una mejor comprensión entre los pueblos y entre las naciones.
Para más información ver: comunicación.
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