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El Protestantismo inglés tomó tres formas principales: Anglicanismo, Puritanismo y Separatismo.
El primero abolió la autoridad papal, aunque conservó numerosas reliquias de la Iglesia Católica. El Puritanismo preconizaba una «purificación» o reforma drástica dentro de la Iglesia nacional, que confiaba someter a sus normas (v. Puritanismo).
Finalmente, el Separatismo agrupaba a una pequeña minoría que, opinando que la Iglesia nacional se encontraba demasiado corrompida para ser reformada, escindióse de ella. Fue en el seno de esta minoría separatista donde nació el Congregacionalismo.
Hacia 1580, Robert Browne, clérigo protestante disidente, organizó en Norwich una congregación independiente que rehusaba «toda impía confraternidad con personas perversas».
Ante las persecuciones de que fuera objeto, la congregación hubo de huir a los Países Bajos, donde se disgregó. Browne mantuvo en sus escritos que la Iglesia era un cuerpo de creyentes unidos por un convenio independiente del Estado y que cada congregación local había de gobernarse por sus propios ministros.
Una congregación independiente organizada en Scrooby, siguió el mismo camino de la anterior a los Países Bajos para huir de la persecución (1608), pero en lugar de disolverse embarcó luego para América (1620).
Tales fueron los famosos «peregrinos» que, tras cruzar el Atlántico a bordo del Mayflower, fundaron en tierras americanas la colonia de Plymouth. A ellos vinieron a unirse luego numerosos puritanos, huidos de Inglaterra por idénticos motivos.
La desgracia unió a los que habían sido antagonistas hasta entonces y todos aceptaron los principios del Congregacionalismo, que se convirtió en religión oficial de la mayor parte de Nueva Inglaterra.
Tras numerosas purgas de disidentes, sólo fueron tolerados los episcopalitas, baptistas y cuáqueros.
Se caracteriza por las constantes disensiones internas y luchas contra las sectas rivales, en especial la de los presbiterianos. En el seno mismo del congregacionalismo se dibujaron cada vez más netamente dos tendencias: la trinitaria y la unitaria.
En 1931 se realizó la fusión del Consejo Nacional de las Iglesias Congregacionales de los Estados Unidos con la Convención General de la Iglesia Cristiana, fusión de la que resultó el Consejo General de las iglesias congregacional y cristiana.
La unión resultó sencilla, dado que ambas organizaciones poseían el mismo tipo de forma de gobierno congregacional. La Iglesia Cristiana había nacido a principios del siglo xix de varios movimientos independientes, uno de ellos patrocinado por Alexander Campbell.
Después de la II Guerra Mundial las iglesias cristianas Congregacionales prepararon un plan de fusión con la Iglesia Evangélica y Reformada; la propuesta fue aprobada por ambos grupos y, tras vencer algunas resistencias minoritarias que hicieron intervenir a los tribunales, ambas sectas votaron (1955) en el sentido de consumar la unión en junio de 1957 bajo el nombre de «Iglesia de Cristo Unida».
♦ Para más información ver: congregacionalismo.
El primero abolió la autoridad papal, aunque conservó numerosas reliquias de la Iglesia Católica. El Puritanismo preconizaba una «purificación» o reforma drástica dentro de la Iglesia nacional, que confiaba someter a sus normas (v. Puritanismo).
Finalmente, el Separatismo agrupaba a una pequeña minoría que, opinando que la Iglesia nacional se encontraba demasiado corrompida para ser reformada, escindióse de ella. Fue en el seno de esta minoría separatista donde nació el Congregacionalismo.
Hacia 1580, Robert Browne, clérigo protestante disidente, organizó en Norwich una congregación independiente que rehusaba «toda impía confraternidad con personas perversas».
Ante las persecuciones de que fuera objeto, la congregación hubo de huir a los Países Bajos, donde se disgregó. Browne mantuvo en sus escritos que la Iglesia era un cuerpo de creyentes unidos por un convenio independiente del Estado y que cada congregación local había de gobernarse por sus propios ministros.
Una congregación independiente organizada en Scrooby, siguió el mismo camino de la anterior a los Países Bajos para huir de la persecución (1608), pero en lugar de disolverse embarcó luego para América (1620).
Tales fueron los famosos «peregrinos» que, tras cruzar el Atlántico a bordo del Mayflower, fundaron en tierras americanas la colonia de Plymouth. A ellos vinieron a unirse luego numerosos puritanos, huidos de Inglaterra por idénticos motivos.
La desgracia unió a los que habían sido antagonistas hasta entonces y todos aceptaron los principios del Congregacionalismo, que se convirtió en religión oficial de la mayor parte de Nueva Inglaterra.
Tras numerosas purgas de disidentes, sólo fueron tolerados los episcopalitas, baptistas y cuáqueros.
Desarrollo
Se caracteriza por las constantes disensiones internas y luchas contra las sectas rivales, en especial la de los presbiterianos. En el seno mismo del congregacionalismo se dibujaron cada vez más netamente dos tendencias: la trinitaria y la unitaria.
En 1931 se realizó la fusión del Consejo Nacional de las Iglesias Congregacionales de los Estados Unidos con la Convención General de la Iglesia Cristiana, fusión de la que resultó el Consejo General de las iglesias congregacional y cristiana.
La unión resultó sencilla, dado que ambas organizaciones poseían el mismo tipo de forma de gobierno congregacional. La Iglesia Cristiana había nacido a principios del siglo xix de varios movimientos independientes, uno de ellos patrocinado por Alexander Campbell.
Después de la II Guerra Mundial las iglesias cristianas Congregacionales prepararon un plan de fusión con la Iglesia Evangélica y Reformada; la propuesta fue aprobada por ambos grupos y, tras vencer algunas resistencias minoritarias que hicieron intervenir a los tribunales, ambas sectas votaron (1955) en el sentido de consumar la unión en junio de 1957 bajo el nombre de «Iglesia de Cristo Unida».
♦ Para más información ver: congregacionalismo.
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