A menudo se utiliza el sistema de zanjas descubiertas, que, al mismo tiempo que permiten la evacuación rápida de las aguas superficiales, pueden recibir la acarreada por los conductos secundarios, abiertos o subterráneos. Estos últimos se construyen a una profundidad de alrededor de 1 m a fin de eludir los efectos de las heladas. En cualquier caso se utilizan lechos de teja, compuestos de unidades de 0,3 a 0,6 m de longitud, que se empalmen por los extremos. Para el buen funcionamiento del sistema es imprescindible que los lechos presenten una pendiente uniforme, que puede conseguirse utilizando en su construcción un nivel de drenaje o instrumento similar. Con esta precaución quedará asegurado el rápido flujo del agua hacia el desagüe, una vez que haya penetrado en los conductos. El mantenimiento de las zanjas abiertas constituye a veces un verdadero problema, ya que tienden a obstruirse de maleza, con la consiguiente acumulación de sedimentos que gradualmente colman el canal y reducen la eficacia del sistema. La presencia de parcelas húmedas en terrenos llanos revela con frecuencia anomalías de esta naturaleza.
Para más información ver: agraria, ingeniería.
Enviar comentario o duda sobre «Saneamiento o Drenaje (Ingeniería Agraria)»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.