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m. Miedo, espanto, pavor.
El terror se distingue por ser una emoción intensa que surge como respuesta a una percepción de amenaza inminente, real o imaginaria, provocando en el individuo una reacción psicológica y física extrema.
Esta sensación puede ser desencadenada por situaciones que ponen en peligro la integridad física o psicológica del sujeto, ya sea de manera directa o a través de la exposición a narrativas o imágenes que evocan dicho estado.
A nivel psicológico, el terror activa mecanismos de defensa primarios, tales como la lucha, la huida o la parálisis, preparando al organismo para enfrentar o escapar del peligro percibido.
Esta respuesta es acompañada por síntomas físicos característicos como aumento del ritmo cardíaco, sudoración intensa, temblores y, en casos extremos, puede llevar al desmayo o a estados de shock.
En el ámbito cultural, el terror ha sido un elemento recurrente en diversas formas de expresión artística y literaria, buscando provocar esta reacción emocional en el público.
Las obras de terror exploran temáticas relacionadas con la muerte, lo desconocido y lo sobrenatural, apelando a los miedos más profundos del ser humano para generar suspense e intriga.
Ejemplos de uso: "El niño sintió un terror indescriptible al ver la sombra moverse en su habitación".
"Las películas de terror son su género favorito porque disfruta de la adrenalina que le provocan".
"La novela narraba una historia de terror psicológico que dejaba a los lectores con una sensación de inquietud permanente".
"Durante la guerra, la población vivió en un estado de terror constante ante los bombardeos".
"El relato de su experiencia en la casa abandonada causó terror entre sus amigos".
"La exposición de arte estaba dedicada al concepto del terror en diferentes culturas".
"Su rostro reflejaba el terror que sentía al estar atrapado en el ascensor".
El terror se distingue por ser una emoción intensa que surge como respuesta a una percepción de amenaza inminente, real o imaginaria, provocando en el individuo una reacción psicológica y física extrema.
Esta sensación puede ser desencadenada por situaciones que ponen en peligro la integridad física o psicológica del sujeto, ya sea de manera directa o a través de la exposición a narrativas o imágenes que evocan dicho estado.
A nivel psicológico, el terror activa mecanismos de defensa primarios, tales como la lucha, la huida o la parálisis, preparando al organismo para enfrentar o escapar del peligro percibido.
Esta respuesta es acompañada por síntomas físicos característicos como aumento del ritmo cardíaco, sudoración intensa, temblores y, en casos extremos, puede llevar al desmayo o a estados de shock.
En el ámbito cultural, el terror ha sido un elemento recurrente en diversas formas de expresión artística y literaria, buscando provocar esta reacción emocional en el público.
Las obras de terror exploran temáticas relacionadas con la muerte, lo desconocido y lo sobrenatural, apelando a los miedos más profundos del ser humano para generar suspense e intriga.
Ejemplos de uso: "El niño sintió un terror indescriptible al ver la sombra moverse en su habitación".
"Las películas de terror son su género favorito porque disfruta de la adrenalina que le provocan".
"La novela narraba una historia de terror psicológico que dejaba a los lectores con una sensación de inquietud permanente".
"Durante la guerra, la población vivió en un estado de terror constante ante los bombardeos".
"El relato de su experiencia en la casa abandonada causó terror entre sus amigos".
"La exposición de arte estaba dedicada al concepto del terror en diferentes culturas".
"Su rostro reflejaba el terror que sentía al estar atrapado en el ascensor".
Etimología u origen
proviene del castellano antiguo terror (que significa "terror"), y este a su vez de la palabra latina terrÅrem (que significa "terror").
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