Esta acepción de "tirria" se refiere a un sentimiento negativo, profundo y muchas veces sin una justificación lógica o evidente hacia alguien o algo.
Puede manifestarse como una aversión persistente que no necesariamente se basa en experiencias negativas directas.
Ejemplos de uso: "Desde pequeño, le tengo tirria a las espinacas, aunque nunca me han hecho daño".
"Creo que mi vecino me tiene tirria simplemente porque toco la guitarra por las noches".
"Le tengo tirria a ese sujeto, creo que es por su forma de tratar a sus subordinados".
"Mi profesor me tiene tirria y no sé por qué".
"Le tengo tirria a los perros".
En esta acepción, "tirria" se intensifica hacia sentimientos más fuertes como el odio o una profunda mala voluntad hacia alguien. Va más allá de la simple antipatía, implicando una hostilidad activa o un deseo de evitar completamente a la persona o cosa en cuestión.
Ejemplos de uso: "Después del incidente en la reunión, siento que hay una tirria mutua entre nosotros".
"No entiendo la tirria que le tiene a su competencia; al final, todos están en el mismo negocio".
En México, "tirria" adquiere un matiz particular refiriéndose a la ira o rabia intensa. Este uso destaca el aspecto emocional y pasional del término, enfocándose en la expresión de un enfado profundo y a menudo explosivo.
Ejemplos de uso: "Cuando se enteró del engaño, le entró una tirria que rompió todo lo que encontró a su paso".
"Cada vez que veo injusticias en las noticias, me entra una tirria difícil de calmar".
Esta acepción antigua de "tirria" describe la acción de intentar conseguir algo sin éxito en repetidas ocasiones. Refleja una persistencia infructuosa que puede generar frustración o desesperanza.
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