Llamado también «el uñas» o «uñón» por tener grandes uñas, las leyendas cuentan que se les aparecía a las jóvenes para obligarlas a ser sus novias.
Otras leyendas, que lo asocian más a un duende, indican que gusta de hacer ruidos y mover objetos de las casas.
La presencia de las viruñas en el folclore colombiano ha generado un sinfín de creencias y supersticiones. Se dice que estos seres malignos tienen la capacidad de causar desgracias y enfermedades a aquellos que osen perturbar su morada. Por esta razón, muchos habitantes evitan mencionar su nombre en voz alta y adoptan diferentes amuletos de protección para alejar su presencia.
Las historias sobre las viruñas se transmiten de generación en generación, alimentando el miedo y la cautela en las comunidades.
A pesar de las diferencias en las descripciones y atributos asignados a las viruñas, hay una creencia común en todas las regiones donde se mencionan: evadir su presencia y no perturbar su mundo es la única forma de mantener la tranquilidad y protegerse de su malévola influencia.
Ejemplos de uso: "En la madrugada de aquel día cuando dirigía la canoa de regreso, vi en la oscuridad a un tipo que parecía el mismo diablo del que hablaban, o viruñas como lo llamo", La Leyenda del Dorado: "Un sueño hecho realidad" - Página 85, Jesús Antonio Gómez P. - 2018.
"el Uñas o Viruñas es el falsificador en todas las relaciones", Historia de Antioquia - Página 540, Jorge Orlano Melo - 1988.
"se la está llevando el mismísimo Viruñas", Los vendedores de sortilegios: novela - Página 35, 1989.
"era el Viruñas, la encarnación misma del diablo que quedaría llevarse a Rosario".
Enviar comentario o duda sobre «viruñas»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.