Los animales que poseen abazón utilizan esta bolsa para transportar diferentes tipos de alimentos, como frutas, semillas o insectos.
Una vez que los animales con abazón han acumulado una cantidad suficiente de alimento en sus carrillos, pueden retirarse a un lugar tranquilo y seguro para comenzar a masticar y digerir su comida.
La capacidad de guardar alimento en el abazón les permite tener mayor flexibilidad a la hora de buscar y consumir comida, ya que pueden recolectar más de lo que pueden consumir en el momento y llevarlo consigo.
El abazón tiene una estructura similar a la del tejido graso y, en condiciones normales, retiene alrededor de un 10 a 20% de las grasas requeridas.
Se encuentra en la parte que va desde la comisura de los labios hasta el cuello.
Los animales que tienen abazones utilizan estos para llevar comida a sus madrigueras. Para vaciar un abazón, utilizan sus patas delanteras para comprimir el contenido del saco desde atrás hacia delante.
Los abazones son parte de la boca de estos animales y no contienen glándulas, por lo que la digestión no ocurre dentro de ellos. Por ejemplo, un hámster puede almacenar comida en sus abazones durante todo un día.
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