La contaminación del aire es un problema global que afecta a todos los seres vivos en el planeta. Los gases contaminantes, como el dióxido de carbono, el monóxido de carbono y los óxidos de nitrógeno, se liberan a la atmósfera principalmente a través de la quema de combustibles fósiles en vehículos, fábricas y centrales eléctricas. Estos gases atrapan el calor en la atmósfera, contribuyendo al calentamiento global y al cambio climático.
Además de los gases, los polvos atmosféricos también son una forma común de contaminación del aire. Estos polvos pueden ser partículas suspendidas en el aire, como el polvo de la construcción, los aerosoles industriales y el polen, que pueden irritar las vías respiratorias y causar problemas de salud, especialmente en las personas con enfermedades respiratorias preexistentes.
Por otro lado, las bacterias también pueden ser una fuente de contaminación del aire. La liberación de bacterias patógenas al aire puede ocurrir a través de actividades agrícolas, el manejo de desechos y la falta de saneamiento básico. Estas bacterias pueden causar enfermedades respiratorias e infecciones, especialmente en personas con sistemas inmunológicos debilitados.
Es importante destacar que la contaminación del aire no solo tiene impactos negativos en la salud humana, sino también en el medio ambiente. La lluvia ácida, por ejemplo, es un efecto secundario de la contaminación atmosférica que puede dañar los ecosistemas terrestres y acuáticos. Además, la calidad del aire afecta a la flora y fauna, limitando su capacidad de crecimiento y supervivencia.
Historia
Los problemas originados por la contaminación del aire han crecido proporcionalmente al aumento de la densidad de población y de la progresiva» industrialización, sobre todo a partir del siglo xiv. El primer contaminador del aire al que se prestó atención en Inglaterra fue el humo procedente de quemar carbón.
Aunque el humo arrojado por las industrias era aceptado en muchas regiones como un signo de prosperidad, las molestias que ocasionaba a muchas personas estimularon los esfuerzos encaminados a su debido control. Sin embargo, hasta 1930 no se recuerdan casos de contaminación de una envergadura tal como para impulsar decididamente los estudios de los problemas planteados por ella a diversas ciudades.
El año 1930 en el valle del Meuse (Bélgica), el 1948 en Demora (Pensilvania, EE. UU.) y en Londres en 1952, la intensa contaminación atmosférica llenó de gente los hospitales y aceleró la muerte de muchas personas de precaria salud.
Cada uno de estos fenómenos se presentó coincidiendo con periodos de intensa niebla (el temido puré de guisantes de Londres) y de estancamiento del aire, que impide la evasión de los gases, polvos y humos atmosféricos.
Efectos de la contaminación del aire
Después de la última guerra, las investigaciones llevadas a cabo por diversas municipalidades, universidades y otros centros han permitido esclarecer la composición química y las propiedades de muchos agentes contaminantes: presenta gran interés el estudio de los efectos que pueden esperarse de los productos lanzados al aire por la actividad del hombre.
Las consecuencias económicas de más volumen derivan casi siempre de la suciedad y afeamiento producidos en las propiedades. La bruma, originando una pérdida de visibilidad es la causa de muchas molestias y hasta de peligros cuando la contaminación alcanza un alto grado. La irritación de los ojos y de la garganta es otro de los efectos que suele acompañar a tales fenómenos.
Asimismo son muy diversos sus efectos en la vegetación, hasta el punto que puede decirse que el grado de contaminación atmosférica de una región se delata casi siempre por sus manifestaciones en las plantas. Por ejemplo, la alfalfa es especialmente sensible al anhídrido sulfuroso; los compuestos de flúor llegan a destruir algunas especies de plantas.
Naturaleza de los contaminantes
Los productos que llegan a la atmósfera pueden presentarse en los tres estados físicos, a saber: como gases, como líquidos y como sólidos. Las partículas sólidas y líquidas pueden permanecer en la atmósfera por periodos de tiempo indefinidos, mientras que los gases se dispersan con más rapidez.
Sin embargo, no todos ellos conservan siempre su estado físico original; por ejemplo, el anhídrido sulfuroso, que es gaseoso, se combina con el oxígeno atmosférico para formar anhídrido sulfúrico, que a su vez, reaccionando con la humedad del aire, origina gotitas de ácido.
Entonces se forma una niebla parecida a la del hollín y de otros polvos y humos de chimeneas.
Análogamente, los vapores de gasolina en presencia de otros contaminantes y de la luz solar pueden oxidarse y formar gases y partículas irritantes.
• Medidas De Control De La Contaminación Del Aire: Se conocen tres métodos fundamentales de control: 1) disminución de la contaminación en su origen, lo que se consigue bien sea instalando un equipo de recogida capaz de impedir el escape de gases y polvos o bien modificando el proceso básico para limitar la descarga atmosférica de... Para seguir leyendo ver: Medidas De Control De La Contaminación Del Aire


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