Reúne en sus terrenos paisajes variados y con razón se ha puesto a este rincón de la Amazonia como ejemplo de progreso, inteligentemente desarrollado, cuyo brillante empuje data de unos, diez años. La mayor parte de esos habitantes proceden de Belem y Pará. Macapá es su capital, situada en la orilla izquierda del Amazonas y sobre el ecuador,; fue una antigua fortaleza portuguesa, antaño encargada de defender la entrada del gran río. Los veleros sólo entran en Macapá con la marea alta. Otras poblaciones del territorio son Clevelándia y Oyapock, sobre el río de este nombre, Cunaní, Amapá y Portó Grande.
La región se halla enriquecida por importantes yacimientos de manganeso, considerado como el mejor descubierto hasta hoy en el mundo, que está siendo explotado en gran escala. Tiene además diamantes, estaño, oro y, como parte de su economía, inmensos castañales y «seringales»; estos últimos proporcionan la materia prima para el caucho. La primera vena aurífera fue descubierta en 1894 en el río Calcoene y produjo ese año 2500 kg del preciado metal. Hoy se explotan con grandes rendimientos las tierras de los ríos Oyapock, Calcoene, Cassiporé, Araguari y Vila Nova. Aún ahora se anuncia un nuevo y sensacional descubrimiento de oro en el Amapá, donde millares de «garimpeiros» —buscadores de oro y piedras preciosas—acuden en busca de fortuna. Fueron divulgados casos como el de un afortunado minero que en un solo día reunió 5 kg de oro.
Amapá dispone de una potente central hidroeléctrica sobre el río Araguari.
El actual territorio de Amapá es una de las regiones brasileñas que por la riqueza del subsuelo despertó siempre la codicia de los aventureros, que conocían sus yacimientos de oro. En 1688 el capitán-mayor, Antonio de Albuquerque Coelho de Garvelho, construyó la fortaleza de San Antonio del Macapá, al S del lugar donde los ingleses habían construido la de Camaú. En 1697 la fortaleza de San Antonio fue conquistada por las tropas del gobernador de la Guayana francesa, Marqués de Ferróles, y poco después reconquistada por los portugueses mandados por Francisco de Souza Fundao y Joáo Muniz de Men-donga, que acabaron abandonándola en ruinas. En 1752 el gobernador Francisco Xavier de Mendoza Furtado proyectó la construcción de una nueva fortaleza como parte del sistema de defensa del territorio de Amapá; surgió entonces, en 1764, la fortaleza de Sao José del Macapá, que existe hasta hoy y alrededor de la cual nació la villa del mismo nombre, elevada al rango de ciudad en 1856.
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