La beata se refiere a mujeres que, aunque no han tomado votos formales como las monjas, llevan una vida de dedicación y espiritualidad.
Visten hábitos que las identifican con una comunidad religiosa y se dedican a la oración y al servicio, manteniendo un estilo de vida austero y recogido.
♦ Equivalente masculino: beato.
Ejemplos de uso: "En el convento cercano, vive una beata conocida por todos por su bondad y dedicación a los demás."
"La beata del pueblo, aunque no es una monja oficial, ayuda en todas las actividades de la iglesia."
En este contexto, "beata" se utiliza de manera familiar y a veces peyorativa para describir a una mujer que muestra una devoción religiosa intensa, asistiendo a servicios religiosos con gran frecuencia y participando activamente en las actividades de la iglesia.
Ejemplos de uso: "Mi vecina es una beata; no se pierde ni una sola misa."
"En el barrio, todos conocen a Doña Rosa como la beata que siempre está organizando los rosarios."
Esta acepción de "beata" se refiere a mujeres que, vinculadas a una comunidad religiosa, realizan actividades como pedir limosnas para sostener a la comunidad o a obras de caridad asociadas. Esta práctica puede ser parte de su vocación de servicio y humildad.
Ejemplos de uso: "La beata del convento local pasa por las casas del pueblo pidiendo donativos para los niños huérfanos."
"En la plaza, una beata recoge ofrendas para los pobres, representando a su comunidad religiosa."
En España, de manera popular y coloquial, "beata" también se ha utilizado para referirse a la peseta, la antigua moneda española antes de la introducción del euro. Este uso es menos común y puede considerarse anticuado o nostálgico.
Ejemplos de uso: "¿Tienes una beata para la máquina de café?"
"Recuerdo cuando un refresco costaba solo cinco beatas."
Enviar comentario o duda sobre «beata»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.