Posteriormente, Hiparco, fundador de la Astronomía moderna, combinó la descripción de Arato con sus propias observaciones para preparar un catálogo que contendría las posiciones de 1080 estrellas. De éstas, 914 formaban las constelaciones clásicas; las restantes no pertenecían a un grupo definido. La obra de Hiparco fue incluida en el siglo ii en la del gran astrónomo y geógrafo alejandrino Tolomeo. Los mapas de Tolomeo comprendían 48 constelaciones reconocidas en su época y las primeras magnitudes exactas (índice numérico de luminosidad) de las estrellas, deducidas de observaciones efectuadas (v. Magnitud). Este mapa y el libro que le acompañaba, llamado corrientemente Almagesto, sirvieron de base a todos los trabajos semejantes posteriores. No se hicieron correcciones importantes hasta cerca de mil años después, en que el astrónomo árabe Ulug-Beg (1420) publicó una esfera revisada y basada en la traducción que Al Sûfi hiciera cinco siglos antes.
Para más información ver: constelación.
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