Entre los irritantes figuran la Cáscara sagrada, el sen, los Áloes, la jalapa, el Aceite de ricino, el Aceite de crotón, el cloruro de mercurio o Calomelano y la Fenolftaleína. Entre los incrementadores del bolo intestinal figuran el sulfato de magnesio o Sales de Epsom, el agua de Carabaña, el carbonato magnésico, el citrato de magnesio, la lechada de magnesia, el sulfuro sódico o Sales de Glauber, el Salvado, las sales de Rochelle, los polvos de seidlitz y el Agar. En fin, entre los lubricantes se cuentan algunos emolientes como el aceite de parafina y varios aceites vegetales. Según el grado de intensidad con que actúan los catárticos se les denomina laxantes o drásticos, si bien las dosis mayores de un laxante, por ejemplo, pueden provocar efectos comparables a las pequeñas dosis de un drástico.
Los catárticos son probablemente los medicamentos de mayor uso y abuso. Los médicos los prescriben en el tratamiento de trastornos gastrointestinales como el Estreñimiento. La automedicación y el uso indiscriminado pueden conducir al desequilibrio de las funciones gastrointestinales normales.
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