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Árbol de la familia de las cupresáceas, siempre verde, de tronco derecho, ramas erguidas, copa espesa y cónica, hojas pequeñas persistentes y verdinegras, flores amarillentas terminales y frutos en gálbulas. Se conocen unas 120 especies.
El ciprés italiano (Cupressus sempervirens) se emplea como planta ornamental y adorna frecuentemente los cementerios. Según la leyenda, parte de la cruz de Cristo se hizo con madera de este árbol.
El ciprés Monterrey (C. Macrocarpa), originario de la costa de California, aparece a menudo deformado por los vientos dominantes del océano y forma pintorescos grupos de añosos árboles que parecen arrastrarse por el suelo. Cultivado, resulta un árbol hermoso y simétrico. Las hojas de estos cipreses son pequeñas, escamosas, opuestas y muy apegadas a las ramas. El árbol alcanza de 12 a 21 m de envergadura y llega a la madurez en dos años. Las gálbulas o piñas, pequeñas y esféricas, contienen varias semillas en cada escama.
Además de los verdaderos cipreses, se tienen por tales cierto número de especies del género Chamaecyparis de parentesco muy cercano, a las que se denomina cipreses falsos o cedros (v. Cedro). Los jardineros distinguen con el nombre de Retinospora varias formas de cipreses ornamentales.
El valor de la madera de ciprés radica no sólo en la facilidad con que se trabaja, sino también en su resistencia a la corrupción. Sin embargo, la mayor parte de la madera que se presenta como de ciprés procede del Taxodium, cuya especie más conocida es el ahuehuete común, T. distichum, que crece principalmente en terrenos pantanosos de América Central. En su base desarrolla unos grandes estribos y en las raíces aéreas unas protuberancias peculiares llamadas «rodillas». Cuando esta especie se cultiva en suelo normal, desaparecen estas peculiaridades. El ahuehuete puede alcanzar una altura de 45 m, un diámetro de 3,60 m y una edad de 2000 años.
Otra especie de gran interés es el ciprés de Moctezuma (Taxodium mucronatum), nativo de México. La gigantesca talla de estos árboles, algunos de los cuales cuentan más de 1000 años de edad, asombró a los conquistadores españoles. El superviviente más famoso de la especie es el gran árbol de Santa María del Tule, en Oaxaca, que mide unos 45 m de circunferencia. Es posible que el volumen de este ejemplar, el más corpulento de todos los existentes, se deba al crecimiento conjunto de varios individuos.
La madera del ciprés, aunque de tonos variados, presenta generalmente coloración parda. Se emplea mucho en la elaboración de tablas para rótulos, cubiertas exteriores, persianas, marcos de ventana, vallas, pretiles, traviesas y otras estructuras que han de permanecer expuestas a la intemperie.
El ciprés italiano (Cupressus sempervirens) se emplea como planta ornamental y adorna frecuentemente los cementerios. Según la leyenda, parte de la cruz de Cristo se hizo con madera de este árbol.
El ciprés Monterrey (C. Macrocarpa), originario de la costa de California, aparece a menudo deformado por los vientos dominantes del océano y forma pintorescos grupos de añosos árboles que parecen arrastrarse por el suelo. Cultivado, resulta un árbol hermoso y simétrico. Las hojas de estos cipreses son pequeñas, escamosas, opuestas y muy apegadas a las ramas. El árbol alcanza de 12 a 21 m de envergadura y llega a la madurez en dos años. Las gálbulas o piñas, pequeñas y esféricas, contienen varias semillas en cada escama.
Además de los verdaderos cipreses, se tienen por tales cierto número de especies del género Chamaecyparis de parentesco muy cercano, a las que se denomina cipreses falsos o cedros (v. Cedro). Los jardineros distinguen con el nombre de Retinospora varias formas de cipreses ornamentales.
El valor de la madera de ciprés radica no sólo en la facilidad con que se trabaja, sino también en su resistencia a la corrupción. Sin embargo, la mayor parte de la madera que se presenta como de ciprés procede del Taxodium, cuya especie más conocida es el ahuehuete común, T. distichum, que crece principalmente en terrenos pantanosos de América Central. En su base desarrolla unos grandes estribos y en las raíces aéreas unas protuberancias peculiares llamadas «rodillas». Cuando esta especie se cultiva en suelo normal, desaparecen estas peculiaridades. El ahuehuete puede alcanzar una altura de 45 m, un diámetro de 3,60 m y una edad de 2000 años.
Otra especie de gran interés es el ciprés de Moctezuma (Taxodium mucronatum), nativo de México. La gigantesca talla de estos árboles, algunos de los cuales cuentan más de 1000 años de edad, asombró a los conquistadores españoles. El superviviente más famoso de la especie es el gran árbol de Santa María del Tule, en Oaxaca, que mide unos 45 m de circunferencia. Es posible que el volumen de este ejemplar, el más corpulento de todos los existentes, se deba al crecimiento conjunto de varios individuos.
La madera del ciprés, aunque de tonos variados, presenta generalmente coloración parda. Se emplea mucho en la elaboración de tablas para rótulos, cubiertas exteriores, persianas, marcos de ventana, vallas, pretiles, traviesas y otras estructuras que han de permanecer expuestas a la intemperie.
Etimología u origen
Posiblemente del provenzal cipres, y este a su vez de la palabra latina tardía cypressus (según el Diccionario de la RAE)


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