La perisología es un tipo de redundancia.
La perífrasis exagerada es una perisología.
La perisología no solo se limita a la repetición innecesaria de palabras o frases, sino que también puede manifestarse en la inclusión de detalles irrelevantes que no aportan valor al mensaje principal.
Este vicio retórico puede hacer que el discurso se vuelva tedioso y difícil de seguir, diluyendo la claridad y efectividad del mensaje.
En el ámbito literario y académico, evitar la perisología es fundamental para mantener la precisión y concisión del lenguaje.
Los escritores y oradores deben esforzarse por ser claros y directos, eliminando cualquier elemento superfluo que pueda distraer o confundir al receptor.
Para evitar caer en la perisología, es recomendable revisar cuidadosamente los textos y discursos, buscando redundancias y eliminando cualquier contenido innecesario.
Ejemplos de perisologías:
«pronunció con la boca»
«murió, sus días terminaron, se apagó la luz de su existencia»
«viva Rubén y no muera».
Ejemplos de uso: "tiene un discurso repleto de superfluidades... pura perisología".
"El desorden en las ideas espejea en la locución y se convierte en perisología", Lucas Ayarragaray - 1937
"Sospecho sin embargo que ha querido expresarse la misma idea anterior ; pero incurriéndose en confusa e inútil perisología", La múltiple voz de Manuel Sanguily, Manuel Sanguily, Rafael Cepeda - 1988
"la mesura en las palabras , en donde no hay perisología, ni adjetivación vana , ni exageraciones de esas a que somos tan propensos en el trópico", América Española, 1955
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