América del Norte, en la época del descubrimiento, tenía dos grandes grupos raciales: los esquimales al N, muy afines a las razas mogólicas, y los indios por todo el resto. Los primeros subsisten hoy en Groenlandia y el N del Canadá, desde el Labrador hasta Alaska, con una rama especial en las islas Aleutianas.
A lo largo de la frontera de Estados Unidos-Canadá y en la costa oriental vivían diversas tribus algonqui-nas, que se dedicaban a la agricultura y a la caza. Hoy, estos indios cazadores de Canadá y Estados Unidos están representados por los athabascos, hurones, iroqueses, dakotas, sioux, iowas, natchez, etc. Al O y en California se dejó sentir la influencia de los pueblos centroamericanos en forma de comunidades sedentarias, con organización teocrática; los «pueblos» tenían civilización más avanzada que otros indios norteamericanos, pero sus vecinos los navajos, apaches, utes, mojaves, yumas, etc., eran tribus menos sedentarias.
En América Central la agricultura, practicada desde muy antiguo, condujo al desarrollo de una auténtica civilización, que influyó considerablemente sobre los habitantes del N y del S; destacaban los shoshones, comanches, sonoras, pimas, etc., en la parte septentrional; aztecas, otomís, totonacos, zapotecas, mixte-cas, etc., en el centro; mayas del Yucatán, choles de Guatemala, payos y mosquitos de Honduras, ulvas y ramas de Nicaragua, etc., en la zona meridional.
De las razas florecientes que existían en América del Sur, concentradas en la zona tropical, en los Andes y en el S, han desaparecido muchos pueblos, mientras otros se han conservado con bastante pureza, por estar más aislados geográficamente y no haber sufrido las inmigraciones de elementos extraños; parece que la población amerindia ha quedado reducida, en gran parte por cruzamientos con blancos o negros, a sólo un 10 % de la que tenía en 1492; en cambio son muy numerosos los mestizos, mulatos y zambos. El estado de civilización en que se encontraban los pueblos sudamericanos precolombinos era muy desigual, pues mientras las tribus más avanzadas habían alcanzado un nivel similar al de los primeros tiempos de las invasiones germánicas en Europa, otros vivían en el más completo salvajismo.
En la zona andina y en las altiplanicies situadas cerca del río Magdalena se asentaban los indios chibchas, gobernados por una casta sacerdotal, eran menos civilizados que los incas, y vivían en las altas mesetas al S del Ecuador. Los incas eran un pueblo guerrero que había sometido a sus vecinos y dominaba, en la época de la conquista española, en la costa del Pacífico, desde Ecuador hasta el río Maulé (Chile); en su capital, Cuzco, y en los alrededores del lago Titicaca han legado magníficas ruinas arquitectónicas. Se supone, sin embargo, que su cultura tenía por base una civilización anterior y posiblemente más avanzada: la de los indios aymarás; otros pueblos de la región andina eran los quichuas y los araucanos, que se asentaban al S de los incas; los pobladores de Arauco —Chile central— constituían una raza belicosa, celosa defensora de su libertad, que opuso gran resistencia a la dominación española.
Al N del Amazonas vivían los arauacos, maipures, mirañas, panos y los caribes, dedicados éstos a la guerra, la caza y el cultivo y los primeros a la agricultura y la pesca. Cerca de la desembocadura del Amazonas vivían los tupis, llegados al parecer del interior del continente, donde quedaron, en el territorio más tarde conocido por Paraguay, sus próximos parientes los guaraníes. Más al S, en el Chaco y las Pampas hay que mencionar a los guayacurús, puelches o patagones, pamperos y fueguinos.
El contacto con los europeos fue en general funesto para los indígenas, especialmente en América del Norte.
Para más información ver: américa (continente).
Enviar comentario o duda sobre «Poblamiento Precolombino De América»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.