Si indicamos la resistencia interna por r y la resistencia total del circuito externo por R tendremos, por la ley de Ohm, E= I(r+R).
Así, la f.e.m. terminal de la batería se obtiene en E—Ir=IR.
Si R es pequeña comparada con r, la mayoría de la f.e.m. se consume dentro de la batería y no puede utilizarse como f.e.m. útil.
Para las grandes corrientes la batería debe tener una resistencia muy baja ya que tenemos: I=E/(r+R).
Así, para obtener el mayor flujo de corriente a través de una resistencia determinada, se montarán las pilas en serie cuando la resistencia externa (R) sea muy elevada y en paralelo cuando R sea pequeña.
Además de afectar principalmente a los circuitos que utilizan baterías, la resistencia interna también se presenta en otros dispositivos eléctricos, como generadores y fuentes de alimentación. Esta resistencia interna es el resultado de la oposición al flujo de corriente que se produce dentro del propio dispositivo.
La resistencia interna se expresa en ohmios y puede variar dependiendo de diversos factores, como el material del dispositivo, su diseño y su temperatura. En general, los dispositivos con una resistencia interna baja permiten un flujo de corriente más eficiente, mientras que aquellos con una resistencia interna alta limitan la cantidad de corriente que puede pasar a través de ellos.
La cantidad de energía que se pierde en forma de calor debido a la resistencia interna se puede calcular mediante la ley de Joule, que establece que la potencia disipada es igual al cuadrado de la corriente multiplicado por la resistencia interna. Por lo tanto, es deseable minimizar la resistencia interna para reducir la pérdida de energía.
Para más información ver: circuito eléctrico.
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