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Una clasificación generalmente aceptada comprende los grupos siguientes: latones, bronces, cuproníquel, plata alemana, bronces de aluminio, cobre-manganeso, aleaciones de aluminio, de estaño, de plomo, de cinc, aleaciones fusibles (a base de bismuto con plomo y estaño), de oro, plata, platino, aleaciones resistentes a la corrosión y aleaciones termorresistentes.
De todos estos grupos, los latones y los bronces son probablemente los más conocidos. La Edad del Bronce egipcia empezó unos 3000 años a. de J.C., antes de los albores de la historia escrita, y desde entonces, a lo largo de los siglos, el Bronce y el Latón han desempeñado un importante papel en el progreso de la cultura y de la industria. El cobre es la base de ambos metales, acompañado del estaño en el bronce y del cinc en el latón como metales secundarios.
El estaño, considerado corrientemente como revestimiento de la hojalata, es en la actualidad más imprescindible como elemento de aleación y probablemente sólo cede la delantera al hierro en este tipo de aplicaciones. Más de 700 aleaciones conocidas contienen estañó y siguen creándose otras nuevas. El estaño se emplea en primer lugar para obtener una gran variedad de bronces; los cojinetes de automóviles y aviones se construyen de bronce. La escasez de estaño en los Estados Unidos durante la II Guerra Mundial impulsó la creación de aleaciones sin estaño para cojinetes; la más satisfactoria contenía 2,5-8 % de níquel y 1,06 % de antimonio.
La composición de las aleaciones de plata u oro suele quedar fijada por la ley, aunque difiere de un país a otro. Para su empleo en la acuñación, joyería, etcétera, el oro o la plata se alean entre sí o con el cobre; la cantidad de metal precioso contenida en la aleación se mide en quilates. Normalmente se emplean como patrones las riquezas de 22, 18, 14, 12 y 10 quilates, es decir, otras tantas partes de metal rico en 24 partes de aleación. En las monedas, el contenido en metal precioso o «ley» se expresa corrientemente en milésimas.
Para más información ver: aleación.
De todos estos grupos, los latones y los bronces son probablemente los más conocidos. La Edad del Bronce egipcia empezó unos 3000 años a. de J.C., antes de los albores de la historia escrita, y desde entonces, a lo largo de los siglos, el Bronce y el Latón han desempeñado un importante papel en el progreso de la cultura y de la industria. El cobre es la base de ambos metales, acompañado del estaño en el bronce y del cinc en el latón como metales secundarios.
El estaño, considerado corrientemente como revestimiento de la hojalata, es en la actualidad más imprescindible como elemento de aleación y probablemente sólo cede la delantera al hierro en este tipo de aplicaciones. Más de 700 aleaciones conocidas contienen estañó y siguen creándose otras nuevas. El estaño se emplea en primer lugar para obtener una gran variedad de bronces; los cojinetes de automóviles y aviones se construyen de bronce. La escasez de estaño en los Estados Unidos durante la II Guerra Mundial impulsó la creación de aleaciones sin estaño para cojinetes; la más satisfactoria contenía 2,5-8 % de níquel y 1,06 % de antimonio.
La composición de las aleaciones de plata u oro suele quedar fijada por la ley, aunque difiere de un país a otro. Para su empleo en la acuñación, joyería, etcétera, el oro o la plata se alean entre sí o con el cobre; la cantidad de metal precioso contenida en la aleación se mide en quilates. Normalmente se emplean como patrones las riquezas de 22, 18, 14, 12 y 10 quilates, es decir, otras tantas partes de metal rico en 24 partes de aleación. En las monedas, el contenido en metal precioso o «ley» se expresa corrientemente en milésimas.
Para más información ver: aleación.
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