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m. y f. Med. Tumor sanguíneo en las paredes de una arteria.
♦ Se puede usar tanto en femenino como en masculino.
El o la aneurisma bolsa formada en la pared de un vaso sanguíneo, casi siempre de carácter limitado, aunque a veces lo es extensivo.
Aparece con más frecuencia en las arterias que en las venas, donde la presión es inferior. La bolsa puede obedecer a la relajación de las paredes del vaso por trauma o enfermedad y tiende a aumentar progresivamente.
El aneurisma arteriovenoso, que afecta a una arteria y una vena contiguas, suele tener por origen una herida, por ejemplo de arma blanca.
Los aneurismas localizados en un vaso del brazo o la pierna son susceptibles de extirpación quirúrgica, a raíz de la cual se ligan los extremos de la vena seccionada
Este tipo de operación puede realizarse hoy sobre vasos sanguíneos mucho mayores, radicados en el interior de las cavidades torácica y abdominal.
En tal caso se aplican injertos de vasos para salvar el vacío dejado por la extirpación.
Si el aneurisma presenta complicaciones, las paredes, tensas y debilitadas, pueden romperse y provocar la consiguiente hemorragia, que con frecuencia desemboca en un desenlace instantáneamente fatal.
El aneurisma puede ser congénito o adquirido. Los aneurismas congénitos son aquellos que están presentes desde el nacimiento y pueden deberse a malformaciones del tejido arterial. Por otro lado, los aneurismas adquiridos se desarrollan a lo largo de la vida debido a diferentes factores, como la hipertensión arterial, el tabaquismo, el envejecimiento o una lesión en la pared arterial.
En cuanto a los síntomas, muchos aneurismas no causan ningún signo o síntoma y se descubren de manera incidental durante una prueba médica. Sin embargo, en algunos casos, el aneurisma puede manifestarse mediante dolor o malestar en la zona donde se encuentra, palpitaciones, cambios en la temperatura de la piel, debilidad o adormecimiento en una extremidad, dificultad para respirar o un pulso débil.
El diagnóstico de un aneurisma se realiza a través de pruebas de imagen, como una ecografía, una resonancia magnética o una angiografía. Una vez detectado, el tratamiento puede variar dependiendo del tamaño y la localización del aneurisma, así como de la edad y el estado general de salud del paciente. En algunos casos, puede ser necesaria la intervención quirúrgica para reparar o extirpar el aneurisma y evitar complicaciones como la ruptura y el sangrado.

Formación de vórtices en el interior del aneurisma 1. Entrada del flujo sanguíneo 2. Vórtice que se forma en el interior del aneurisma. La velocidad cerca del centro del vórtice es cero 3. Salida del flujo sanguíneo. CC
♦ Se puede usar tanto en femenino como en masculino.
El o la aneurisma bolsa formada en la pared de un vaso sanguíneo, casi siempre de carácter limitado, aunque a veces lo es extensivo.
Aparece con más frecuencia en las arterias que en las venas, donde la presión es inferior. La bolsa puede obedecer a la relajación de las paredes del vaso por trauma o enfermedad y tiende a aumentar progresivamente.
El aneurisma arteriovenoso, que afecta a una arteria y una vena contiguas, suele tener por origen una herida, por ejemplo de arma blanca.
Los aneurismas localizados en un vaso del brazo o la pierna son susceptibles de extirpación quirúrgica, a raíz de la cual se ligan los extremos de la vena seccionada
Este tipo de operación puede realizarse hoy sobre vasos sanguíneos mucho mayores, radicados en el interior de las cavidades torácica y abdominal.
En tal caso se aplican injertos de vasos para salvar el vacío dejado por la extirpación.
Si el aneurisma presenta complicaciones, las paredes, tensas y debilitadas, pueden romperse y provocar la consiguiente hemorragia, que con frecuencia desemboca en un desenlace instantáneamente fatal.
El aneurisma puede ser congénito o adquirido. Los aneurismas congénitos son aquellos que están presentes desde el nacimiento y pueden deberse a malformaciones del tejido arterial. Por otro lado, los aneurismas adquiridos se desarrollan a lo largo de la vida debido a diferentes factores, como la hipertensión arterial, el tabaquismo, el envejecimiento o una lesión en la pared arterial.
En cuanto a los síntomas, muchos aneurismas no causan ningún signo o síntoma y se descubren de manera incidental durante una prueba médica. Sin embargo, en algunos casos, el aneurisma puede manifestarse mediante dolor o malestar en la zona donde se encuentra, palpitaciones, cambios en la temperatura de la piel, debilidad o adormecimiento en una extremidad, dificultad para respirar o un pulso débil.
El diagnóstico de un aneurisma se realiza a través de pruebas de imagen, como una ecografía, una resonancia magnética o una angiografía. Una vez detectado, el tratamiento puede variar dependiendo del tamaño y la localización del aneurisma, así como de la edad y el estado general de salud del paciente. En algunos casos, puede ser necesaria la intervención quirúrgica para reparar o extirpar el aneurisma y evitar complicaciones como la ruptura y el sangrado.

Formación de vórtices en el interior del aneurisma 1. Entrada del flujo sanguíneo 2. Vórtice que se forma en el interior del aneurisma. La velocidad cerca del centro del vórtice es cero 3. Salida del flujo sanguíneo. CC
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