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Tres rasgos característicos distinguen la arqueología mesopotámica de la egipcia: 1) los ladrillos de arcilla secados al sol o al horno como material de construcción típico. Al no poder resistir éstos la acción destructora del tiempo como las graníticas estructuras egipcias, las antiguas ciudades de Mesopotamia se convirtieron en montículos de tierra, algunos de considerable altura; 2) las tablillas de arcilla cubiertas de caracteres cuneiformes, cocidas o no, soportaron el paso de los años como ningún material orgánico y perecedero lo hubiera hecho y suministraron inapreciable información sobre la historia mesopotámica; y 3) el zigurat babilónico, torre escalonada en cuya cúspide se alzaba el templo de algún dios importante, contrapartida de la pirámide egipcia.
A lo largo de un siglo nos ha venido revelando la arqueología la prehistoria e historia de Mesopotamia, que, de otra forma, nos serían totalmente desconocidas, si no es por las someras referencias de la Biblia y algunas obras helénicas posteriores. La cronología mesopotámica abarca una era prehistórica comprendida entre el 4750 y 3000 a. de J.C., seguida por la civilización sumeria, la más antigua del mundo y pre-decesora, a su vez, de las culturas babilónica y asiría.
La reconstrucción de la historia y la cultura de tan remotos tiempos hubo de realizarse excavando en multitud de pueblos y ciudades. Una lista cronológica de las excavaciones más importantes puede resumir esa historia y los trabajos arqueológicos efectuados. En los tiempos prehistóricos inicia el desfile el Kurdistán, donde el hombre abandonó por vez primera el nomadismo por la vida sedentaria y agrícola. Siguen luego las culturas, todavía muy elementales, de Hassuna y Samarra. Halaf y Arpachiyah representan un nuevo estadio antes de la aparición de la cultura de El Ubaid, conocida sobre todo gracias a los templos y necrópolis de Eridu en el S y Gawra, en el N. En este periodo fueron fundadas todas las grandes ciudades de la última fase de la civilización sumeria. En Uruk, Tepe Gawra, Nínive y Eridu puede apreciarse una evolución. La cultura sumeria, iniciada poco antes del año 3000 a. de J.C., se refleja de modo especial en los grandes templos y primeros documentos escritos de Uruk. las antiguas tablillas de Jemdet Nasr, la necrópolis de Ur y los templos de Uqair, Khafajah, Tel Asmar y Brak.
La mayor parte de las grandes ciudades excavadas de Mesopotamia meridional continuaron existiendo al iniciarse la historia propiamente dicha y en ellas existen numerosas referencias a lo largo de toda la historia antigua: periodos dinástico primitivo, acadio, tercera dinastía de Ur, babilonio inferior, casita, babilonios medio y superior y aqueménida. Uruk, que siguió conservando su importancia en todos los periodos, descolló especialmente en el seléucida superior y el parto. Ur es notable por su valiosa necrópolis del dinástico primitivo, templos y esculturas de la tercera dinastía de Ur y tablillas y edificios del babilonio inferior. Lagash proporcionó valiosas inscripciones del dinástico primitivo y la tercera dinastía de Ur. Son muy notables los archivos reales y el arte del sumerio y babilonio inferior de Mari. Susa brindó las mejores manifestaciones artísticas del acadio y babilonio inferior y el famoso código del rey babilónico Hammurabi. Es única la colección de textos matemáticos del babilonio inferior descubierta en Harmal. Nippur destaca por sus colecciones de literatura sumeria, tablillas lexicológicas del babilonio inferior, a las que se debe todo nuestro conocimiento de la lengua sumeria, archivos administrativos casitas e inscripciones reales de todos los periodos. El arte casita halla su mejor expresión en Dur Kurigalzu. La fama de Babilonia reside en su calzada procesional del babilonio superior, sus templos y su Torre de Babel. La escritura semítica acadia y la sumeria primitiva no hubieran podido ser descifradas sin la inscripción de la Roca de Behistún, en Irán, copiada por primera vez por Sir Henry Rawlinson. Ella proporcionó la clave de la escritura cuneiforme, al igual que la Piedra de Rosetta proporcionara la de la escritura jeroglífica egipcia.
La arqueología asiria, aunque esencialmente mesopotámica, se caracteriza por sus toros de piedra, las figuras de sus puertas y los espléndidos bajorrelieves de sus muros. El pasado aquí es sobre todo conocido por los restos de las grandes ciudades, Asur y Nínive, y las ciudades-palacio, Korsabad y Nimrud, notable esta última por sus bellos marfiles. N.uzi ha proporcionado interesantísima información sobre los años centrales del segundo milenio a. de J.C. Seleucia y Hatra, famosas por las esculturas de sus templos, nos permiten conocer mejor el periodo parto. El periodo sasánida está representado por los descubrimientos realizados en Ctesifonte.
Para más información ver: arqueología.
A lo largo de un siglo nos ha venido revelando la arqueología la prehistoria e historia de Mesopotamia, que, de otra forma, nos serían totalmente desconocidas, si no es por las someras referencias de la Biblia y algunas obras helénicas posteriores. La cronología mesopotámica abarca una era prehistórica comprendida entre el 4750 y 3000 a. de J.C., seguida por la civilización sumeria, la más antigua del mundo y pre-decesora, a su vez, de las culturas babilónica y asiría.
La reconstrucción de la historia y la cultura de tan remotos tiempos hubo de realizarse excavando en multitud de pueblos y ciudades. Una lista cronológica de las excavaciones más importantes puede resumir esa historia y los trabajos arqueológicos efectuados. En los tiempos prehistóricos inicia el desfile el Kurdistán, donde el hombre abandonó por vez primera el nomadismo por la vida sedentaria y agrícola. Siguen luego las culturas, todavía muy elementales, de Hassuna y Samarra. Halaf y Arpachiyah representan un nuevo estadio antes de la aparición de la cultura de El Ubaid, conocida sobre todo gracias a los templos y necrópolis de Eridu en el S y Gawra, en el N. En este periodo fueron fundadas todas las grandes ciudades de la última fase de la civilización sumeria. En Uruk, Tepe Gawra, Nínive y Eridu puede apreciarse una evolución. La cultura sumeria, iniciada poco antes del año 3000 a. de J.C., se refleja de modo especial en los grandes templos y primeros documentos escritos de Uruk. las antiguas tablillas de Jemdet Nasr, la necrópolis de Ur y los templos de Uqair, Khafajah, Tel Asmar y Brak.
La mayor parte de las grandes ciudades excavadas de Mesopotamia meridional continuaron existiendo al iniciarse la historia propiamente dicha y en ellas existen numerosas referencias a lo largo de toda la historia antigua: periodos dinástico primitivo, acadio, tercera dinastía de Ur, babilonio inferior, casita, babilonios medio y superior y aqueménida. Uruk, que siguió conservando su importancia en todos los periodos, descolló especialmente en el seléucida superior y el parto. Ur es notable por su valiosa necrópolis del dinástico primitivo, templos y esculturas de la tercera dinastía de Ur y tablillas y edificios del babilonio inferior. Lagash proporcionó valiosas inscripciones del dinástico primitivo y la tercera dinastía de Ur. Son muy notables los archivos reales y el arte del sumerio y babilonio inferior de Mari. Susa brindó las mejores manifestaciones artísticas del acadio y babilonio inferior y el famoso código del rey babilónico Hammurabi. Es única la colección de textos matemáticos del babilonio inferior descubierta en Harmal. Nippur destaca por sus colecciones de literatura sumeria, tablillas lexicológicas del babilonio inferior, a las que se debe todo nuestro conocimiento de la lengua sumeria, archivos administrativos casitas e inscripciones reales de todos los periodos. El arte casita halla su mejor expresión en Dur Kurigalzu. La fama de Babilonia reside en su calzada procesional del babilonio superior, sus templos y su Torre de Babel. La escritura semítica acadia y la sumeria primitiva no hubieran podido ser descifradas sin la inscripción de la Roca de Behistún, en Irán, copiada por primera vez por Sir Henry Rawlinson. Ella proporcionó la clave de la escritura cuneiforme, al igual que la Piedra de Rosetta proporcionara la de la escritura jeroglífica egipcia.
La arqueología asiria, aunque esencialmente mesopotámica, se caracteriza por sus toros de piedra, las figuras de sus puertas y los espléndidos bajorrelieves de sus muros. El pasado aquí es sobre todo conocido por los restos de las grandes ciudades, Asur y Nínive, y las ciudades-palacio, Korsabad y Nimrud, notable esta última por sus bellos marfiles. N.uzi ha proporcionado interesantísima información sobre los años centrales del segundo milenio a. de J.C. Seleucia y Hatra, famosas por las esculturas de sus templos, nos permiten conocer mejor el periodo parto. El periodo sasánida está representado por los descubrimientos realizados en Ctesifonte.
Para más información ver: arqueología.
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