Significado de autoridad | Sinónimos y oraciones con ejemplos de uso de autoridad
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Definición de autoridad



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Definición de autoridad

  1. f. Derecho o poder de mandar, de hacerse obedecer: autoridad de las leyes, paterna, etc.
  2. Persona revestida de poder, mando o magistratura.
  3. Crédito concedido a una persona o cosa en determinada materia: la autoridad de Platón.
  4. Texto que se cita en apoyo de lo que se dice: diccionario de autoridades.

    Origen etimológico de la palabra: proviene de la palabra latina auctoritas

Segundo diccionario:
autoridad
    Origen de la palabra: (del latín auctoritas, -átis.)

  1. f. Carácter o representación de una persona por su empleo, mérito o nacimiento.
  2. Potestad, facultad.
  3. Potestad legítima a que están sometidos los ciudadanos del Estado en virtud de la constitución del mismo.
  4. Poder que tiene una persona sobre otra que le está subordinada.
  5. Persona revestida de algún poder, mando o magistratura.
  6. Crédito y fe que se da de una persona o cosa en alguna materia.
  7. Ostentación, fausto, aparato.
  8. Texto, expresión, etc., que se cita en apoyo de algo.
  9. Según la filosofía cristiana, emanación o atributo de Dios, en quien tiene su fundamento toda otra autoridad.
    2º artículo
  1. En frase concisa de Vitoria, derecho de. gobernar. El concepto aparece relacionado con el más amplio de poder, que Santo Tomás define como «el principio motor que dirige y establece en un grupo humano el orden necesario para conducirlo a su fin». Autoridad es, pues, la forma genuina del poder social jurídico, el elemento estable y básico que crea, mantiene y desenvuelve el orden social. Su principio supremo es la ley, que, para merecer la calificación de tal, ha de hundir sus raíces en la ley natural y en la ley eterna, ya que repugna a la naturaleza humana considerar la autoridad como proveniente de una fuente puramente arbitraria. Autoridad supone obediencia, siquiera sea esa indolencia o automatismo psicológico a que se reduce normalmente la rutina de la obediencia social. Obediencia implica no precisamente negación pero sí renuncia de la propia libertad, o más bien, adaptación de esa libertad —privilegio supremo del hombre— a las normas jurídicas y sociales que sirven de asiento a la autoridad. Ambos principios, autoridad y libertad, antagónicos en cierto modo, vienen sosteniendo una pugna milenaria por hacerse con la hegemonía.

    Uno de los más sugestivos capítulos propuestos a la investigación histórica lo constituye la evolución del principio de autoridad a través de las distintas épocas. En la organización tribal inmediatamente anterior al nacimiento de las civilizaciones la autoridad del padre de familia es absoluta sobre los miembros del clan. La figura bíblica del patriarca Abraham es la más expresiva a este respecto. Las primeras civilizaciones, como la sumeria y egipcia, enfrentadas con un medio hostil, hubieron de crear un Estado coherente y fuertemente centralizado, pero el abuso de la autoridad, la divinización de la persona que la ostentaba, provocó la crisis social, religiosa y política que conmovió esas civilizaciones en sus mismos cimientos.

    Las civilizaciones de Grecia y Roma permiten analizar este concepto de autoridad en su doble aspecto público y privado. Hay un hecho eminentemente significativo en la historia de estos dos grandes pueblos: la total sumisión del individuo a las leyes de la «polis», de la «civitas». La concepción del ciudadano desvinculado de la vida social y comunitaria es considerada algo inconcebible y monstruoso. Fustel de Coulanges describe así esta mentalidad: «Nada había en el hombre que fuese independiente. Su cuerpo pertenecía al Estado y estaba consagrado a su defensa. Su fortuna estaba a disposición del Estado. La religión y las creencias de la ciudad debían ser las suyas propias». En la esfera privada, la familia romana estaba organizada en torno al carácter patriarcal del «pater familiae» y se prolongaba más allá del estrecho vínculo del hogar hasta ampliarse a la gens y a la clientela, institución típicamente romana.

    El Cristianismo modifica profundamente los conceptos de autoridad y libertad. No fue su menor conquista la del reconocimiento transcendente de la dignidad humana, de carácter inviolable, ante la cual debe retroceder la misma autoridad del Estado. Los derechos de la personalidad, la fraternidad universal y la igualdad de todos los hombres redimidos por Cristo son las premisas fundamentales del silogismo en que se asienta la concepción cristiana del concepto de autoridad.

    Toda la historia de nuestra civilización, en su aspecto político-social, ha girado en torno a estos dos principios de autoridad y libertad enfrentados en continua pugna. El derrumbamiento del Imperio romano ante la acometida de los bárbaros sumió en el caos a Europa, que quedó fraccionada en múltiples cantones. El Feudalismo, imponiéndose como sistema garantizador de la seguridad y el orden frente a la inseguridad y el desorden reinantes, llevó el principio de autoridad a su máximo grado. El hombre quedó adscrito a la tierra y las relaciones entre el señor y los vasallos fueron reglamentadas en una complicada jerarquía que iba desde el soberano hasta el último siervo de la gleba.

    La revolución comercial de los siglos xiv y xv, la terrible «peste negra» que azotó a Europa, el influjo de las Cruzadas y, por último, los grandes descubrimientos ultramarinos, dieron al traste con este rígido sistema que identificaba la propiedad con la soberanía. La fundación de las ciudades y el advenimiento de una nueva clase, la burguesía, crearon el estrato social que sirvió de base al Renacimiento. Éste renovó la formulación de los derechos de la personalidad, que, aireados por el liberalismo del siglo xviii, cristalizaron en la famosa «tabla de los derechos del hombre y del ciudadano», código que informaría las revoluciones norteamericana y francesa.

    El siglo xix contempló la aparición en escena de dos nuevas fuerzas gigantescas: la democracia y el industrialismo. La población de Europa se elevó en poco más de un siglo desde 150000000 a 500000000 h. Factores nuevos e inquietantes han entrado a formar parte en el siglo xx de nuestro panorama político-social: el capitalismo, la cuestión obrera, la justa distribución de la riqueza, el progreso técnico, el extraordinario crecimiento demográfico, el advenimiento de las masas al poder social, etc., que han pulverizado con su terrible fuerza expansiva todos los viejos moldes de gobierno. En la actual coyuntura

    histórica, el mundo se debate indeciso y angustiado entre dos fuerzas poderosas —democracia y totalitarismo— que dan valor y significado diferentes al concepto de autoridad.
Actualizado: 28/05/2010


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Sinónimos y antónimos de autoridad
Sinónimos de autoridad: ascendiente, dominación, mando, poder, potestad, supremacía
Sinónimos de autoridad: celebridad, prestigio
Antónimos de autoridad: subordinación, vasallaje
Sinónimos de autoridad: gobierno, jefe, dirección, mando, administración
Ver todos los sinónimos, antónimos y palabras relacionadas aquí: autoridad

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Ejemplos de oraciones con autoridad (y derivados)
« Una relación de autoridad, en cambio, se da cuando uno de los miembros del vínculo tiene autoridad sobre el otro por la misma naturaleza de la relación. Este es el caso de la relación entre la madre y el bebé, entre padres e hijos pequeños, entre maestros y alumnos. »
« En opinión de la Iglesia, los puritanos representaban una amenaza para la seguridad nacional, porque sus demandas de reformas culturales, sociales y religiosas socavaban la autoridad del rey. »
« El resultado fue el Primer Congreso Continental, un desafío directo a Lord North y a la autoridad británica en las colonias. »
« La resistencia de Massachusetts a la autoridad británica unió a diferentes facciones de Gran Bretaña contra las colonias. »
« Al regresar en 1820 con una fuerza mucho menor, Long fue arrestado por las autoridades españolas, encarcelado y asesinado. »
(de autoridad | plural)
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Fuentes bibliográficas y más información de autoridad:
Análisis de autoridad
Se emplea como: sustantivo femenino
La palabra autoridad tiene 4 sílabas.
Separación en sílabas de autoridad: au-to-ri-dad
Tiene su acento prosódico (sin tilde) en la sílaba: dad
Tipo de acentuación de autoridad: Palabra aguda (también oxítona).
Posee diptongo decreciente au.
Pronunciación (AFI): [ aw.to.ɾiˈðað ]
Palabra inversa: dadirotua
Número de letras: 9
Posee un total de 5 vocales: a u o i a
Y un total de 4 consonantes: t r d d

¿Es aceptada "autoridad" en el diccionario de la RAE? Comparar con la RAE: autoridad (RAE)

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Abreviaturas empleadas en la definición
f. = sustantivo femenino
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Cómo citar la definición
Definiciones-de.com (2010). Definición de autoridad - Leandro Alegsa © 28/05/2010 url: https://www.definiciones-de.com/Definicion/de/autoridad.php

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