Una de las estructuras más notables de la naturaleza son las plumas (remeras y timoneras). Las barbas se ramifican a ambos lados del raquis formando ángulos agudos con éste y están unidas entre sí por otras ramificaciones más pequeñas, o bárbulas, que forman un tejido de estructura microscópica resistente al aire y al agua. El raquis proporciona la fuerza; la construcción «al bies», la flexibilidad. Si se abre un boquete en las barbas, se repara con un toque hábil del pico.
Casi todas las aves mudan a fines del verano después de anidar; las plumas nuevas crecen y expulsan a las viejas de los folículos. Algunas aves mudan de nuevo, total o parcialmente, en primavera antes de la cría. En las aves pequeñas, las plumas pennas se van remplazando dos a dos siguiendo una sucesión determinada, pero los ánades y los ralos acuáticos las pierden todas a la vez, lo que les impide volar durante varias semanas. Desde el punto de vista fisiológico, el periodo de muda es crítico. Las reservas de calcio han de consumirse para desarrollar el nuevo plumaje. Como tales reservas se obtienen por descomposición del interior de los huesos largos, éstos pueden quedar extremadamente delgados y flexibles. Véase Plumas.
Para más información ver: ave.
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