Así, cuando un átomo de sodio, que tiene un electrón en su capa más externa, se une con otro de cloro, que tiene siete, el electrón solitario del sodio pasa al átomo de cloro, formándose una molécula de cloruro sódico, compuesta por dos partes cargadas eléctricamente, positiva la una y negativa la otra, que se mantienen unidas por un enlace electrovalente. Cuando el cloruro sódico se funde o se disuelve en agua, el enlace se debilita, los iones de cloro y de sodio quedan en libertad y el líquido conduce la corriente eléctrica.
Otros compuestos químicos resultan de la unión de sus elementos al compartir entre sí uno o varios pares de electrones. En la molécula del metano (CH4), el átomo de carbono, que posee cuatro electrones en su capa externa, se combina con cuatro átomos de hidrógeno, cada uno de ellos con un electrón. El átomo de carbono comparte un electrón con cada uno de los átomos de hidrógeno, que a su vez comparten el suyo con el carbono. De esta manera, tanto el átomo de carbono como los de hidrógeno completan una envoltura electrónica estable, del tipo de gas noble. Los compuestos así formados se denominan compuestos no polares. El tetracloruro de carbono, el cloroformo y el benceno son también ejemplos de compuestos no polares, que de ordinario son fácilmente volátiles y solubles en otros compuestos no polares.
No todos los compuestos con electrones compartidos son estrictamente no-polares. A veces, los átomos de uno de los elementos atraen más fuertemente a los electrones apareados que los del otro u otros elementos.
En la molécula del alcohol etílico, C2H5OH, el átomo de oxígeno está en este caso y, por consiguiente, adquiere una cierta carga negativa, aunque no la suficiente para ionizarse de manera apreciable. Tales compuestos se consideran semipolares y entre ellos se encuentran la mayoría de los alcoholes y de las aminas.
El agua: compuesto polar
Un ejemplo típico de compuesto polar es el agua.
El agua, por ejemplo, es una molécula fuertemente polar, ya que los momentos dipolares de los enlaces dispuestos en "V" se suman ofreciendo una densidad de carga negativa en el oxígeno y dejando los hidrógenos casi sin electrones.
Los electrones en los átomos de hidrógeno del agua son fuertemente atraídos por el átomo de oxígeno y están, en realidad, más cerca del núcleo del oxígeno que de los del hidrógeno. Por esto, la molécula de agua tiene una carga negativa en el centro y una carga positiva en sus extremos.
En general, semejante disuelve a semejante: solvente apolar disuelve solución apolar, y solvente polar disuelve solución polar.
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