Los relatos maravillosos que Marco Polo hiciera de sus viajes por tierras asiáticas, con sus descripciones de China, India y Japón, y los descubrimientos portugueses a lo largo de las costas africanas durante el siglo xv, que culminaron con el descubrimiento en 1487 del Cabo de Buena Esperanza, prepararon el terreno a las expediciones marítimas de Cristóbal Colón en busca de la India por el camino de Occidente, como el que encontraba cinco años después Vasco de Gama por la ruta de Oriente.
España y Portugal —adelantadas del Atlántico—, sobre todo España que, conseguida la unidad nacional durante el reinado de los Reyes Católicos, se había erigido en una de las principales naciones europeas, fueron los países a los que se dirigió con preferencia el gran navegante genovés en solicitud de apoyo a sus ambiciosos planes. A lo largo de sus cuatro famosos viajes, de 1492 a 1502, Colón descubre las tierras americanas y en años sucesivos una serie de exploradores y conquistadores ilustres amplía los conocimientos del continente americano. Los españoles, desde Florida al Estrecho de Magallanes, los portugueses en Brasil, los franceses y británicos en las proximidades del Golfo de San Lorenzo, dan comienzo a una de las épocas más gloriosas en la historia de los descubrimientos y conquistas. Más tarde participaron también en la empresa los holandeses, suecos y escoceses.
A lo largo de todo el siglo xvi se realiza el reconocimiento de la mayor parte de América central y meridional, así como de las regiones oriental y sudoccidental de América del Norte. Ese mismo siglo contempla la organización de las colonias españolas, principalmente en las Antillas, México, los países andinos y la región del Plata, mientras el siglo xvii presencia la conquista del Canadá meridional y toda la cuenca del Misisipí por los franceses y de las tierras orientales estadounidenses por los británicos, así como la culminación de la conquista de Sudamérica por españoles y portugueses.
El perfeccionamiento de la obra colonizadora se acentúa en el siglo siguiente, al final del cual, como consecuencia de esa misma perfección, los pueblos americanos sienten los primeros deseos de autonomía e independencia, que cristalizan en Estados Unidos a finales de ese siglo y en toda la América latina durante el primer cuarto del siglo xix. La doctrina de Monroe («América para los americanos»), la decadencia de España, el ejemplo de la Revolución francesa, y otras muchas causas, provocan la desaparición de los imperios coloniales de Europa en América, que hoy sólo subsisten, como recuerdo, en algunas de las Pequeñas Antillas y en las tres Guayanas.
Un siglo para el descubrimiento y exploración, dos de colonización y cuarenta años para el logro de la independencia son la síntesis de la historia americana. Después, en otro siglo y cuarto, la organización política de los estados y la conversión de América en una gran potencia en todos los órdenes: el humano, el político y el económico. América, tras cuatro siglos y medio de historia, contempla con optimismo su porvenir.
Para detalles sobre la historia americana véase Descubrimientos geográficos y la parte histórica de los artículos correspondientes a los diversos países.
Para más información ver: américa (continente).
Enviar comentario o duda sobre «Historia De América (Continente)»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.