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El protoplasma es demasiado delicado para vivir por sí solo. Sobrevive solamente cuando se organiza en células o, como en el caso del virus, vive en células ya organizadas (v. Célula). El protoplasma de una célula se compone de núcleo y citoplasma. El núcleo regula no sólo el metabolismo de la célula, sino también, por la Herencia, su forma y destino. La pérdida de este control, cuyo mecanismo es desconocido, da lugar al Cáncer. Un organismo es una célula o grupo de células capaz de sobrevivir individualmente y de producir otras de su misma clase. Organismos simples son los que constan de pocas células o de reducidos grupos de ellas. Los organismos complicados constan de tantos grupos de células que éstos, a su vez, se agrupan en Tejidos y Órganos.
Entre los organismos inferiores existen muchos que parecen constar de una sola célula, cosa que puede ser verdad en el caso de las bacterias y las algas, pero muchos animales unicelulares son tan complicados que el término acelular tiende a desplazar en ellos la denominación de unicelular. Así, un invertebrado común, el Stentor, habitante de las charcas, posee una red de nervios fácilmente perceptible, así como cordones de protoplasma contráctil que parecen ser músculos y actuar como tales. La idea de que los protozoos, rama o tronco a la que pertenecen los animales primitivos, son formas superiores no organizadas o
desorganizadas parece corroborar la creencia de que las células vegetales precedieron a las animales.
La única diferencia real que distingue a plantas y animales reside en la nutrición. Sólo las plantas, por medio' de la fotosíntesis, pueden almacenar energía procedente de la luz solar. En cualquier nivel de organización, los animales dependen enteramente de las plantas para conseguir el alimento que les proporcione la energía necesaria. Las plantas que carecen de clorofila, como las bacterias y los hongos, se ven forzadas a adoptar el sistema de nutrición animal. Hasta es posible que las primeras células animales no fueron sino una evolución de plantas que perdieron la facultad de fabricar clorofila. Entre los organismos inferiores los hay, como la mayoría de las algas, que son enteramente plantas; otros, como las amebas y paramecios, son totalmente animales; la Euglena puede ser ambas cosas.
La existencia y, por ende, la supervivencia de los organismos superiores dependen de la adaptación de su forma al modo de nutrición. Las plantas, que permanecen asentadas en un lugar en espera de que la rotación terrestre les aporte la luz solar que necesitan, se extienden en anchas láminas al objeto de absorber la máxima cantidad de energía solar. Los animales, cuya nutrición depende de las plantas, adquirieron movimiento. En competencia creciente unas con otras para segurar su existencia las plantas hubieron de desarrollarse hacia arriba y hacia el exterior, cosa que lograron mejor las que contaban con gruesas paredes de celulosa para sostenerse. También por razones de esta competencia, los animales desarrollaron métodos de ataque y defensa. Los árboles, por fin, provistos de recio cuerpo de madera, se remontaron sobre las hierbas de paredes celulósicas. Entre los animales, el ataque se impuso sobre la defensa; los primeros carnívoros devoraron su alimento vegetal de segunda mano en el cuerpo de sus víctimas. El roble y el tigre son, en realidad, el resultado final y lógico de la necesidad de nutrición de las células de que sus cuerpos están formados.
Para más información ver: biología.
Entre los organismos inferiores existen muchos que parecen constar de una sola célula, cosa que puede ser verdad en el caso de las bacterias y las algas, pero muchos animales unicelulares son tan complicados que el término acelular tiende a desplazar en ellos la denominación de unicelular. Así, un invertebrado común, el Stentor, habitante de las charcas, posee una red de nervios fácilmente perceptible, así como cordones de protoplasma contráctil que parecen ser músculos y actuar como tales. La idea de que los protozoos, rama o tronco a la que pertenecen los animales primitivos, son formas superiores no organizadas o
desorganizadas parece corroborar la creencia de que las células vegetales precedieron a las animales.
La única diferencia real que distingue a plantas y animales reside en la nutrición. Sólo las plantas, por medio' de la fotosíntesis, pueden almacenar energía procedente de la luz solar. En cualquier nivel de organización, los animales dependen enteramente de las plantas para conseguir el alimento que les proporcione la energía necesaria. Las plantas que carecen de clorofila, como las bacterias y los hongos, se ven forzadas a adoptar el sistema de nutrición animal. Hasta es posible que las primeras células animales no fueron sino una evolución de plantas que perdieron la facultad de fabricar clorofila. Entre los organismos inferiores los hay, como la mayoría de las algas, que son enteramente plantas; otros, como las amebas y paramecios, son totalmente animales; la Euglena puede ser ambas cosas.
La existencia y, por ende, la supervivencia de los organismos superiores dependen de la adaptación de su forma al modo de nutrición. Las plantas, que permanecen asentadas en un lugar en espera de que la rotación terrestre les aporte la luz solar que necesitan, se extienden en anchas láminas al objeto de absorber la máxima cantidad de energía solar. Los animales, cuya nutrición depende de las plantas, adquirieron movimiento. En competencia creciente unas con otras para segurar su existencia las plantas hubieron de desarrollarse hacia arriba y hacia el exterior, cosa que lograron mejor las que contaban con gruesas paredes de celulosa para sostenerse. También por razones de esta competencia, los animales desarrollaron métodos de ataque y defensa. Los árboles, por fin, provistos de recio cuerpo de madera, se remontaron sobre las hierbas de paredes celulósicas. Entre los animales, el ataque se impuso sobre la defensa; los primeros carnívoros devoraron su alimento vegetal de segunda mano en el cuerpo de sus víctimas. El roble y el tigre son, en realidad, el resultado final y lógico de la necesidad de nutrición de las células de que sus cuerpos están formados.
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