1
Los chinos han mantenido siempre la creencia de que el arte era aristocrático, privilegio reservado a las cultas clases superiores, y durante siglos han considerado el discernimiento crítico y la capacidad de apreciación del arte, la música y la poesía cualidades indispensables en la educación del caballero. Mientras los artesanos hábiles se afanaban en producir jades, telas y porcelanas para la corte imperial, los eruditos, que formaban la clase más honorable entre los chinos, se enorgullecían de su habilidad para pintar cuadros, componer poesías y trazar bella escritura a pincel. (Ver más adelante en este artículo el apartado de Lengua y Literatura; Caligrafía). La mayor parte de la escultura, por ser de carácter religioso y destinarse a menesteres rituales, no abrigaba pretensiones de belleza. Sin embargo, algunas estatuillas y las magníficas vasijas rituales de bronce de las primeras dinastías se cuentan entre las mejores obras de arte del mundo. La influencia del arte chino sobre el resto del Oriente resulta tan decisiva y trascendental como la que ejerciera el arte griego sobre el Occidente. Véase Japón, Arte.
Todos los conocimientos que poseemos del primitivo arte chino han sido suministrados por las excavaciones. Aunque, según se cree, los chinos se encontraban en la Edad de la Piedra hacia el año 2000 a. de J.C., seiscientos o setecientos años más tarde eran capaces de fundir hermosas vasijas de bronce ceremoniales por el complicado procedimiento de cera perdida, utilizado tres mil años después por los grandes escultores de la Italia renacentista y practicado aún en nuestros días. En la técnica especial de decorar el metal con esmalte llegaron a un alto grado de desarrollo, tanto por la perfección de la forma como por la belleza del colorido.
Bronces.
Los bronces más finos se remontan al siglo xiv a. de J.C. y continúan produciéndose durante mil años, siempre con sujeción a una técnica irreprochable dentro de estilos cambiantes. Las decoraciones que cubren sus superficies se dirían pertenecientes al mismo bronce como parte de la idea original, no como añadidos posteriores. Como consecuencia de su prolongado enterramiento presentan ricos matices de color (pátinas) en nada semejantes a los originales. Por su delicadeza, vigor y originalidad son estos bronces únicos. Véase Bronce artístico, Bronces chinos.
Objetos de adorno.
Se han hallado jades tallados y objetos de hueso de verdadera belleza en los enterramientos del segundo milenio a. de J.C. Simulan estos objetos formas animales, pero no al estilo naturalista, pues no pretenden presentar más que la idea espiritual de la cosa representada. Un dragón pintado, tallado o fundido en bronce le hace a uno pensar que el fabuloso animal fue contemplado realmente por el artista chino. Muchos pequeños jades de forma geométrica se destinaban a usos rituales, aunque se sepa poco respecto a cómo eran empleados. El jade, como artículo de lujo en las cortes de los emperadores Ming y más tarde en el siglo xviii como adorno suntuario, aparece muy recargado de detalles, pero carente de gusto. Véase Jade.
Las pequeñas tallas en piedra de hombres y animales eran siempre animadas, de bella traza y ejecución perfecta. Se ven pequeñas hidras y dragones de bronce dorado que fácilmente pueden abarcarse con dos dedos y, sin embargo, parecen contener suficiente energía para remontarse a las nubes. Cuando la religión budista llegó a China en el siglo i a. de J.C., se hicieron muy populares las imágenes de dioses y santos budistas. Aunque algunas eran toscas y bastas, hay grupos y figuras budistas en bronce que constituyen verdaderos tesoros del arte religioso chino. Desde el siglo v al vii se esculpieron en la roca viva desde imágenes budistas de tamaños colosales, que alcanzaban los 27 m de altura, a teorías de pequeñas figuras repetidas incesantemente, en su mayoría monótonas e inexpresivas.
Para más información ver: China, país.
Todos los conocimientos que poseemos del primitivo arte chino han sido suministrados por las excavaciones. Aunque, según se cree, los chinos se encontraban en la Edad de la Piedra hacia el año 2000 a. de J.C., seiscientos o setecientos años más tarde eran capaces de fundir hermosas vasijas de bronce ceremoniales por el complicado procedimiento de cera perdida, utilizado tres mil años después por los grandes escultores de la Italia renacentista y practicado aún en nuestros días. En la técnica especial de decorar el metal con esmalte llegaron a un alto grado de desarrollo, tanto por la perfección de la forma como por la belleza del colorido.
Bronces.
Los bronces más finos se remontan al siglo xiv a. de J.C. y continúan produciéndose durante mil años, siempre con sujeción a una técnica irreprochable dentro de estilos cambiantes. Las decoraciones que cubren sus superficies se dirían pertenecientes al mismo bronce como parte de la idea original, no como añadidos posteriores. Como consecuencia de su prolongado enterramiento presentan ricos matices de color (pátinas) en nada semejantes a los originales. Por su delicadeza, vigor y originalidad son estos bronces únicos. Véase Bronce artístico, Bronces chinos.
Objetos de adorno.
Se han hallado jades tallados y objetos de hueso de verdadera belleza en los enterramientos del segundo milenio a. de J.C. Simulan estos objetos formas animales, pero no al estilo naturalista, pues no pretenden presentar más que la idea espiritual de la cosa representada. Un dragón pintado, tallado o fundido en bronce le hace a uno pensar que el fabuloso animal fue contemplado realmente por el artista chino. Muchos pequeños jades de forma geométrica se destinaban a usos rituales, aunque se sepa poco respecto a cómo eran empleados. El jade, como artículo de lujo en las cortes de los emperadores Ming y más tarde en el siglo xviii como adorno suntuario, aparece muy recargado de detalles, pero carente de gusto. Véase Jade.
Las pequeñas tallas en piedra de hombres y animales eran siempre animadas, de bella traza y ejecución perfecta. Se ven pequeñas hidras y dragones de bronce dorado que fácilmente pueden abarcarse con dos dedos y, sin embargo, parecen contener suficiente energía para remontarse a las nubes. Cuando la religión budista llegó a China en el siglo i a. de J.C., se hicieron muy populares las imágenes de dioses y santos budistas. Aunque algunas eran toscas y bastas, hay grupos y figuras budistas en bronce que constituyen verdaderos tesoros del arte religioso chino. Desde el siglo v al vii se esculpieron en la roca viva desde imágenes budistas de tamaños colosales, que alcanzaban los 27 m de altura, a teorías de pequeñas figuras repetidas incesantemente, en su mayoría monótonas e inexpresivas.
Para más información ver: China, país.
Enviar comentario o duda sobre «historia del arte de China: bronce y objetos de adorno»
También puedes usar el asistente de IA si prefieres una respuesta inmediata.